Lanzan su brazo y alcanza a su vecina, que a su vez alcanza a otra y otra más. No sólo alargan un único brazo, sino miles de ellos, todos los posibles. Fuertemente agarradas, como un todo, como hormigas voraces unidas por el grano de maíz perdido en el suelo. Cada una ubicada en un sitio, en el cual nació, que por azar o disposición, infunde impulsos eléctricos a su alrededor. Electricidad que se convertirá en ideas, en argumentos, en rabia, en sentimientos, incluso en estupidez. Electricidad que será abrazos y besos o insultos e injurias, según el momento. La red es tan amplia y complicada como la vida misma, en la que te puedes encontrarte relaciones intensas o meramente superficiales, personas a las que se conoce como a uno mismo y gente de paso. Las relaciones neuronales como vitales pueden ser tan complejas o simples como cada cual quiera. Hay ideas y personas inevitables y otras a las que accedes después de años de esfuerzo. Gente y pensamientos brillantes y rutina ramplona. Neuronas pegadas a la vida y vida imposible sin neuronas. Un sistema dentro de otro, millones de conexiones a la vez, amor y odio, paz y dolor. Eso sin contar el misterio que supone su conocimiento, como enigma inexpugnable, donde las relaciones humanas y las conexiones neuronales no pueden ser entendidas. Y por más que batallones de batas blancas las estudien, las unas y las otras siempre seguirán siendo ocultas. Así debe ser.
lunes, 30 de noviembre de 2009
martes, 18 de noviembre de 2008
El perro de Pávlov
domingo, 15 de junio de 2008
Expo Zaragoza 2008
domingo, 18 de mayo de 2008
Gattaca
Bienvenido a Gattaca. Bienvenido al mundo del futuro. Contamos con una sociedad perfecta, genéticamente seleccionada, con magníficos ejemplares listos para ejercer las diferentes funciones del planeta. El porcentaje de error es proporcionalmente insignificante. Hombre y mujeres capaces de disfrutar una vida plena conforme a sus posibilidades genéticas. Nadie puede escapar del férreo control de Gattaca, todo planeado para conservar la paz y la seguridad de la población. Nuestros conciudadanos gozarán de una mayor tranquilidad sin el caos que produce la aleatoria y caprichosa Naturaleza. Como seres superiores, es nuestro deber controlar esa Naturaleza a través de los cauces de la razón y de la ciencia. No sólo que podamos alterar a la Madre Naturaleza, creo que ella lo quiere así. Creemos firmemente que personas con una perfecta genética pueden conformar con facilidad una sociedad perfecta. Saber con antelación a su nacimiento cuáles son las mejores características de cada individuo hacen posible una mejor planificación de su vida. Si alteramos alimentos, animales o plantas para una mejor optimización de los recursos, es nuestra obligación mejorar a los seres humanos con los medios técnicos más avanzados para mayor gloria de la Humanidad. No hay posibilidad de crítica a una verdad tan incontestable como la Genética. La Genética lo es todo.
Pero la Genética no lo es todo. No hay gen para el espíritu humano, es al menos lo que viene a decir Gattaca (Andrew Niccol, 1997). Y es cierto, la Naturaleza aborrece la perfección de un laboratorio, porque ella misma no es perfecta. Una sociedad de seres humanos genéticamente perfectos puede llegar a ser perfectamente imperfecta. Ya no existirán las discriminaciones que todos conocemos, sólo una única y más cruel discriminación, la genética, con una clase baja no-válida que realizará los trabajos inferiores y una élite que gobernarán los destinos del planeta. Como no es posible el control absoluto sobre las mentes de las personas, en Gattaca surgirá Vincent (Ethan Hawke), un hombre concebido naturalmente y al que los médicos le conminarán a resignarse a no cumplir su sueño de volar al espacio. Pero su enorme voluntad y esfuerzo le llevarán a conocer a Jerome (Jude Law), un "válido" amargado que el azar le ha obligado a estar atado a una silla de ruedas. Para entrar en la sociedad aeroespacial, Vincent precisa del material genético de Jerome, para sortear los numerosos controles y crearse una nueva identidad que le permita alcanzar su sueño: las estrellas. Todo parece perfecto hasta que asesinan brutalmente al director de Gattaca y la investigación policial encuentra restos de una persona que nunca hubiera podido entrar en dichas elitistas instalaciones.
Es un tema que da que pensar: la Genética como la peor de las eugenesias para el control de la población. Refleja cómo un avance puede convertirse en algo tremendamente injusto si no se actúa con precaución. Dado que los progresos espectaculares en la investigación del genoma humano han abierto un panorama nuevo, esta película incide en un futuro que puede que no sea tan lejano. ¿Es más perfecto el hombre que es perfecto en su ADN? ¿Dónde dejamos otros factores como el azar, el esfuerzo, la voluntad, la educación? No somos pura genética, es mi opinión, hay algo más, debe haberlo, llámalo alma, espíritu, energía o lo que quieras, pero es esto lo que diferencia con el tiempo a dos personas esencialmente iguales.