Como niños que creen en la vida,
muchos se estremecen ante el espectáculo de la nieve
en un extraño país
necesitando algún tiempo para comprender
la clase de frío que les asalta.
Italia recibió a los artistas venidos de todo el mundo durante el
Renacimiento, era el destino del
Grand Tour para los ingleses en el siglo XIX que llegaron a formar colonias en ciudades como
Florencia, reunía a los excéntricos ricos de la
Jet Set internacional en la
Costa Esmeralda o
Amalfitana y millones de turistas recorren cada año sus calles y plazas. Pero parece que el Gobierno de
Silvio Berlusconi, recientemente elegido, busca que los extranjeros lleguen a Italia, consuman, compren
postales y se vayan. Han decidido que no se puede aguantar más con tanto
inmigrante ilegal, que además no son rubios ni con ojos azules, ni siquieran traen dinero. Lleguen en
patera o en avión, los que no tengan papeles serán delincuentes y como delincuentes serán expulsados del país. Además los que se atrevan a alquilar alguna vivienda a éstos, correrán la misma suerte, el delito, por favorecer la estancia de los indeseables. Es que ya no se puede pasear por las calles de
Roma...
En
Nápoles tienen otro problema, hábilmente solucionado por el gobierno del empresario. Hay asentamientos de
gitanos rumanos, que claro, afean el entorno y encima nadie conoce de que viven, seguramente de robar. Una cosa es la
Camorra, que es de allí y otra, estos rumanos. Los gitanos tampoco son rubios y visten con harapos. Para eso, el gobierno controlará los poblados para que no salgan a relacionarse con los napolitanos. Es mejor que estén vigilados por lo que puedan hacer, está claro. Si incumplen las leyes, pueden ser detenidos y conminados en centros de detención durante 18 meses. Espero que la
UE no se ponga pesada y esgrima la
libertad de movimiento que

tienen declarada todos los ciudadanos incluidos los rumanos; éstos que se muevan por donde quieran pero no en Italia. Yo, desde aquí, además, propondría a Berlusconi que hiciera algo con el atuendo de los gitanos que da muy mala imagen, que luzcan algo distintivo para que la población de bien los reconozcan, no sé,
estrellas de diferentes colores, triángulos o brazaletes cosidos a la ropa. Como algún gitano de esos puede que no tenga los rasgos que denoten su raza, el sistema de clasificación sería muy buena idea. Así todos estarían más tranquilos sabiendo quienes son. Y si viven todos en un mismo sitio, también mejor, que nunca se sabe que puede ocurrir.
La Historia de la Humanidad es la historia de los
movimientos migratorios. La emigración italiana ha sido un caso singular, se estima que desde fines del
siglo XIX hasta los
años 70 más de 30 millones de italianos salieron de su país en busca de nuevas oportunidades laborales, fundamentalmente a
Estados Unidos,
Argentina,
Brasil y
Centroeuropa. En la actualidad, hay aproximadamente 15,7 millones de
italoamericanos y entre 15 y 20 millones de argentinos que en distinto grado tienen también esta
ascendencia italiana. Menos mal que no se toparon con gobiernos como el de Berlusconi.