viernes, 15 de agosto de 2008

Carmensita

Si la noche te persigue,
entrégate a ella.
O dile que tienes
dolor de cabeza.


Esta es una historia muy antigua, sucedida en el hermoso reino de Hraminah. El malévolo Lord Rajah que había conseguido el poder por sus artes mágicas, mantenía prisionera a la bella princesa Carmensita Saplingita. Mientras tanto el príncipe destronado buscaba la oportunidad de recuperar su reino y su amada. Ésta cantaba cada noche su desgracia y esperaba que al tercer eclipse su amor volviera para rescatarla de la garras de Lord Rajah que iba a desposarla. La tristeza ante esta idea fue tal que las lágrimas de la dulce Carmensita formaron un río por el que el príncipe nadó y llegó a palacio. El malvado Rajah, enfurecido, ordenó a su aguerrida guardia que acabara con la vida del príncipe, sin saber que en su exilio había alcanzado el noveno círculo de sabiduría y su fuerza era sobrehumana. Consumido por la ira, Rajah bailó la danza cósmica de la creación y la destrucción y se transformó en un demonio de nueve cabezas. Sin embargo, los dioses se apiadaron del valiente príncipe y con las luces de sus auras fulminaron a Rajah. Los enamorados tras una feliz boda vivieron meses de felicidad administrando con justicia su reino. Pero su destino era otro. Kālī, la diosa de la destrucción y el cambio, celosa con la pareja, tentó al joven príncipe con el alfabeto del deseo. Éste cayó en una espiral de sexo y vicio. Carmensita, traicionada, se consumió en el fuego de su dolor y murió, reencarnándose en pulpo. Cuando se dio cuenta de su error, el príncipe nunca más se separó de este pulpo, con el que vivió el resto de sus días.

Devendra Banhart, músico estadounidense, criado en Venezuela, es tan curioso como su nombre hindú. Hace folk, folk indie, freak folk, folk psicodélico o como le quieran etiquetar, porque nunca hay que fiarse de estas etiquetas. Consigue dotar a su música de un gran sentido del humor y un ejemplo buenísimo es esta canción Carmensita del disco Smokey Rolls Down Thunder Canyon (2007). El vídeo, protagonizado por Natalie Portman, recrea la atmósfera de esas infumables pero graciosísimas películas del Bollywood de los años 60 y 70. Colores chillones para un cuento de hadas bajo la mirada de los tres ojos de un Shiva de cartón piedra.

martes, 12 de agosto de 2008

El prestidigitador

Todo efecto mágico consta de tres partes o actos: la primera parte es la presentación, el mago muestra algo ordinario. El segundo acto es la actuación, el mago con eso que era ordinario consigue hacer algo extraordinario, pero todavía no aplaudiréis, que hagan desaparecer algo no es suficiente, tienen que hacerlo reaparecer. Entonces intentareis descubrir el truco, pero no lo conseguiréis porque, en el fondo,…no queréis saber cual es, lo que queréis es que…os engañen.


Después de una inesperada llamada, viniste. Yo no tenía ganas de tus tonterías y enseguida lo hice notar, sutilmente, con los ojos. Pero aún así, te empeñaste en lucir tus juegos de palabras, tus palomas de la chistera, tus ases de la manga. A pesar de que sonreía cortésmente, pronto te diste cuenta que yo no era un espectador entregado. Guardaste todo el atrezzo y esperamos juntos hablando del tiempo. Sin embargo enseguida, vino el resto y se fueron sentando alrededor de la mesa. Eso te dio ánimos, ojos expectantes, carne fresca y se reanudo el espectáculo. La gente te miraba extasiada mientras salían pañuelos de tu solapa. Yo los miraba a ellos y no lo podía creer, viejos trucos engañando a gente vieja. Me pasé el rato intentando ver cuerdas sospechosas, muelles escondidos, recovecos en la ropa pero hacía tiempo que tú no estabas pendiente de mí. Tus trucos estaban siendo un éxito y yo, por pudor, no quise aguar la fiesta a tan selecto público. Me sentí un miserable igualmente por no poder disfrutar de tus juegos de manos, los mismos que un día me tuvieron cautivado. Te esforzaste con todo tu repertorio, el local se venía abajo y cuando abriste la capa y todo desapareció, la ovación fue sinceramente encendida. Saludaste como todo un profesional y con todo el orgullo metido en el cuerpo, me dedicaste una mirada de aprobación. Cambié la cara en un segundo y te mostré mi mejor sonrisa. Respiraste aliviado y saliste a disfrutar de tu triunfo. Te hice creer lo que no era real. Todos mis dientes en posición te engañaron; es de los pocos trucos que aprendí en la vida. La gente te felicitaba al paso. Yo no sierro a nadie por la mitad, ni saco conejos del sombrero, no sorprendo con monedas, ni con flores de papel pero también soy prestidigitador y tengo trucos que jamás cuento a nadie.

viernes, 8 de agosto de 2008

China

¿China? Ahí yace un gigante dormido. ¡Déjenlo dormir!
Para cuando despierte, él moverá el mundo.


Busqué a China, pero no la encontré. Encontré farolillos rojos, pato laqueado y pequineses de chato morro. Había a mi disposición rollitos de primavera y cerdo agridulce en delicada porcelana, que engullía creyéndome que el gran dragón me engullía a mí, pero no fue así. Quise aprender el ancestral taichí, asistir a la Ópera de Pekín. Quise entender los trazos de tinta sobre el papel. Quise acariciar la seda sobre la piel blanca. Visualice gracias a la meditación shaolin una por una las piedras de la Gran Muralla. Seguí a Confucio, a Buda, a Mao... a cualquiera que con sus ojos rasgados pudiera darme la llave de la Ciudad Prohibida. Pero mi mentalidad occidental, colonizadora y pragmática me impidió llegar hasta ella.

La esencia de China no estaba en las figuritas lustrosas de jade, ni en el brillo de los muebles lacados, ni en río Amarillo, ni en la anciana terracota de los guerreros. China no era el rojo comunista de su bandera, ni la austera Tian'anmen, ni los rascacielos relucientes de Shanghái, ni los esforzados arrozales, ni siquiera el gigante dormido de Napoleón. China siempre ha sido lejana y misteriosa; esa era la China que Occidente admiraba, nuestra antagonista. Como un ideograma enorme e incomprensible, se alza hoy reclamando su sitio, exhibiendo su cultura y sus logros, reivindicando su futuro. Pero los siglos de ausencia no se pueden obviar. Quizá es ese país desconocido el que quiero encontrar, donde todo es distinto, donde todo es una sorpresa. Probablemente sólo exista en mi imaginación. De momento, me conformaré con admirar las sombras chinescas, lo que parece pero no es.

Imagen: Detalle de la Ciudad Prohibida, Pekín.
Vídeo: Música tradicional china con imágenes del país.

martes, 5 de agosto de 2008

La verdad al desnudo

Quien quiera enseñarnos una verdad, que no nos la diga: que nos sitúe de modo que la descubramos nosotros.


La verdad duele pero también nos hace libres. Con la verdad, uno se siente más seguro, sin nada que esconder, sin ataduras. Eres honesto si sigues a la verdad. Pero a veces se nos presenta la verdad velada, sin poder apreciarla en todo su esplendor. Vestida con ricos ropajes que distraen de la piel desnuda. La verdad adornada, la media verdad, que es frecuentemente más peligrosa que la mentira. Esta verdad vestida nos manipula, nos presiona para que actuemos en su defensa, sin saber que es torticera y egoísta. Por eso debemos procurar arrancar la ropa a la verdad, que con sus pechos al aire nos indique el camino. Luego uno puede elegir si seguirlo o no. En eso, cuenta también la libertad, la propia capacidad de decisión.

Que mejor idea que utilizar la reproducción de la pintura La Verdad desvelada por el Tiempo (Giovanni Battista Tiepolo, 1743) como fondo del lugar donde se conceden las ruedas de prensa de un gobierno. Es el lugar indicado donde un político debe decir la verdad y así lo pensaron en Italia. Pero La Verdad del cuadro de Tiepolo ahora parece no gustar al gobierno de Berlusconi, porque es una Verdad muy impúdica y muy ligera. ¿Qué va a pensar el pobre espectador italiano si ve un pecho junto a la cara del presidente? A ver si cree que el gobierno italiano se reúne en algún lugar pecaminoso... Pues la solución es simple. Nada de cambiar el enfoque de la cámara, lo mejor es proveer a la Verdad de un mojigato velo que tape sus turgencias. Como en la vieja historia de Il Braghettone, que tapó los desnudos de El Juicio Final de la Capilla Sixtina, Berlusconi se ha colocado la mitra papal y se ha erigido en sumo pontífice de la decencia. Menos mal que Italia lo tiene a él. Desde luego, el siglo XVIII fue un pozo de libertinaje. Este Tiepolo era un lascivo y no se puede consentir a estas alturas. Tomemos ejemplo en España y vistamos los desnudos cuerpos que Tiepolo nos dejó pintados en los techos del Palacio Real, no vayamos a pervertir a los turistas japoneses que lo visitan. Guardemos la moral, que un pecho es un pecho, aunque sea de la Verdad. Ahora me voy un rato a la playa a lapidar mujeres en top less, que ando aburrido.

Imagen: Original de La Verdad desvelada por el Tiempo, que se conserva en el Museo Civici de Vicenza.

jueves, 31 de julio de 2008

Viaje espiritual

Pase lo que pase al final, dijo ella, no quiero perderte como amigo. Él la miró a los ojos: Te prometo que nunca seré tu amigo, en ningún caso, jamás. Su voz se quebró. Si follamos, mañana estaré hecha polvo. Eso no me importa, dijo él y le quitó la blusa por la cabeza. Te quiero, dijo ella, nunca te hice daño a posta. Él asintió. Me da igual. Al final no viajaría a Italia.


Buscamos lo desconocido en un tren, con una actitud abierta, diciendo sí a todo aunque sea chocante y pueda doler. ¿De acuerdo? Buscamos unir de nuevo los lazos entre nosotros. ¿Por qué no nos hablamos desde hace un año? Justo desde la muerte de papá. ¿No son esas las gafas de papá? Sí, él quiso que yo las tuviera. Pero si están graduadas, no sé cómo puedes ver. ¿Qué te ha pasado en la cara? Eso no importa. Os quiero, nunca os lo digo, pero sois las personas más importantes de mi vida. ¿Qué es eso que tomas? El calmante más fuerte de la India. Dame. Ten cuidado, no se puede tomar más de una gota. ¿Queréis leer un cuento que escribí en Francia? ¿Es muy largo? No importa. Quien quiera sopa que levante la mano. Me pone esa azafata. Déjame el cuento. ¿Se supone que es triste? Eso creo. No me entusiasma esa parte en la que empiezo a gritarle al mecánico. Eso no pasó. Son personajes ficticios. Perdonadme, voy al baño. Y en el baño releyó el cuento, no podía contener las lágrimas.

Cuando uno tiene hermanos entiende todas estas frases inconexas, sea en un tren en la India o montado en una moto. A veces los hermanos pierden el contacto y necesitan de unos raíles para reconducirse. Viaje a Darjeeling (Wes Anderson, 2007) ahonda en las relaciones familiares, aunque claro está, de forma muy peculiar. Francis (Owen Wilson), el mayor, tiene la cara destrozada, ha organizado el encuentro y busca su sentido de la vida. Peter (Adrien Brody) se plantea con terror cómo será su futuro como padre del hijo que va a tener. Jack (Jason Schwartzman), el pequeño, acaba de romper una relación y está deshecho. Los tres viajan en el Darjeeling Limited, un tren que atraviesa el Himalaya. Pararán para encontrar la espiritualidad en templos llenos de dioses de colores chillones, en humaredas de incienso, mercados abarrotados y millones de cigarrillos. Pero el destino final es encontrar a su madre (Anjelica Huston), ausente durante años, que es misionera en un monasterio en las montañas.

Psicotrópica, pop, colorista y caótica, como la India pero entregada y sincera, Viaje a Darjeeling ha sido para mí una revelación. Tiene unos diálogos inteligentísimos, buena y mala leche en su humor y profundidad de contenido, algo muy extraño en una comedia. Pero es que no es comedia del todo, porque su punto de inflexión es dramático y tremendamente amargo. Habla de relaciones familiares, que son las más difíciles, por el hecho de que son impuestas por la sangre. Habla del sentido de la vida, que no se puede planificar en itinerarios plastificados. Habla del amor perdido, de las responsabilidades de la edad y de cómo debemos asumir quienes somos, aquí y en todo momento, para mirar al pasado sin rencor y al futuro con esperanza. Feliz viaje y feliz encuentro.


La banda sonora es otra de las joyas de la película. Mezcla canciones de los 70 con música de películas indias. Para muestra, os invito a escuchar la canción final: Les Champs-Élysées de Joe Dassin.

lunes, 28 de julio de 2008

Barrio de Maravillas

La realidad es una hidra de cien cabezas o es, más simplemente, un cuerpo con innumerables puntos de vista.


Madrid 1914; Elena e Isabel leyeron en el periódico en grandes letras:

DECLARACIÓN DE GUERRA DE ALEMANIA A RUSIA. MOVILIZACIÓN GENERAL EN FRANCIA.

Tan grandes y asustados titulares que recorrían todo el barrio de boca en boca, exactamente igual como cuando hacía un par de años asesinaron a Canalejas en plena Puerta del Sol. Noticias que no entendían, pero con las que se transmutaban las caras de los que la recibían. Nada comparables a los requiebros de Luisito desde la farmacia en el chaflán de la calle San Andrés y San Vicente. Nada a las penas de la pobre Piedita, ni a los aires de gran señora de doña Laura. Eso eran noticias de verdad, de adultos, noticias de las que cambian el mundo. Aunque Elena sólo supo de su importancia cuando volvió a Madrid y ya no existía el barrio. Sí las calles, las casas, la farmacia pero no el Barrio de Maravillas donde vivió su adolescencia, plagada de pucheros, libros viejos y patios ruidosos. En ese momento, por lo bajinis, las vecinas en la pollería aún comentaban la última representación de gran María Guerrero.

Rosa Chacel sufrió el exilio, dejó Madrid en 1938 y no volvió definitivamente hasta 1974, donde residió hasta su muerte. El primer libro que publicó a su regreso fue Barrio de Maravillas (1976). Me imagino que el barrio de Malasaña en los 70 distaba mucho del de principios del siglo XX, pero no necesito pintarlo desde la realidad sino desde su recuerdo. Precioso homenaje a un mundo, un barrio y una España que se consumieron con los años y la Historia. No se dedicó Chacel a grandilocuencias, ni a hazañas, simplemente describió a precisas pinceladas la vida que disfrutó, llenas de serenos, hojalateros, míseras profesoras de piano, fisgonas vecinas, niñas pobres que vivían como ricas y fiestas de carnaval de papel de seda. Como las hacendosas costureras de su edificio, en pequeñas puntadas nos remata un barrio entero, barrio de un Madrid hoy dedicado a la postmodernidad, lejano y ajeno. Una novela que demuestra que no todo el exilio es olvido, que por una vez también quedaron maravillas.

Imágenes: Azulejos de la Farmacia Juanse, fundada en 1892, en pleno barrio de Malasaña.

martes, 22 de julio de 2008

La observadora / El observador

El auténtico observador contempla tranquila y despreocupadamente los nuevos tiempos revolucionarios.

Es una amiga, hoy cena con nosotros. Perfecto. Dos besos. ¿Qué quieres de beber? Me mira. Sus ojos se han parado en mí. Sigue los movimientos de mi boca cuando hablo. ¿Qué observa? Debo de tener algo de comida entre los dientes. Me llevo la palma de la mano a la boca para disimular y repaso con la lengua cada uno de los dientes. Creo que ya está. Sonríe satisfecha, era eso. Frunzo el ceño. Vuelve a sonreír. Miro al resto de personas, comen y charlan animadamente. El vino empieza a hacer efecto. Lo noto. Río a carcajadas con alguna tontería que he escuchado. Siempre río a carcajadas cuando bebo. Hace alguna observación graciosa y aprovecho para mirarla yo también. Cruzamos las miradas. Rápidamente la retiro. Me pone nervioso. Hago como si no pasara nada. Hablo, gesticulo, se fija en mis manos. Me las llevo debajo de la mesa para esconderlas. La observadora me tiene encañonado. Tiene unos ojos bonitos, pero no encuentro claridad en su mirada. Son ojos turbios. Estoy deseando que termine la cena.

No conozco a nadie, qué compromiso. Beberé vino yo también, gracias. Pero poco, el vino siempre me da sueño y no quiero bostezar aquí. ¿Cómo se llamaba el chico que tengo enfrente? Me lo han presentado pero no me acuerdo del nombre. Lo miro, a ver si me viene a la cabeza. Cree que tiene comida entre los dientes, jajaja. Se conocen todos en la mesa, soy la única que sobra. Me miran fijamente. A este chico creo que lo conozco, me resulta familiar. ¿De las clases de inglés? No, no. Da igual. Debo integrarme, no quiero que piensen que soy estúpida. Digo algo gracioso. ¿Por qué me mira así? No voy a ser menos. ¡Ah cobarde! has retirado la mirada. Tiene las manos bonitas. Siempre me fijo en las manos de los hombres, me gustan. Empiezan a contar anécdotas de gente que no conozco. Miro al infinito. Mañana tengo muchas cosas que hacer. Mi amigo me pregunta si estoy bien. Disimulo. Sí, perfecta, no te preocupes por mí. Pero con la segunda copa ya me está entrando un sueño horrible. Estoy deseando irme a casa.

domingo, 20 de julio de 2008

Brillante y estrella

El éxito es fácil de obtener. Lo difícil es merecerlo.


Nunca se me ocurriría ser malagradecido, es una de mis máximas, porque dar las gracias no supone ningún esfuerzo y aunque a veces no necesitas darlas, hacerlo nunca está de más. Sin embargo, a la isla de Capri han llegado recientemente un par de mensajes guardados celosamente en sendas botellas. Leí el primero discretamente y lo escondí, por vergüenza de sentirme satisfecho. Después llegó otro y pensé hacer lo mismo. Pero supuse que a los autores de esos mensajes que se fijaron en esta isla como destinatario les gustaría que les contestara, a modo de agradecimiento. Ahí va mi mensaje al mar:

Ulysses, el mítico navegante, algún día arribó con su barco a la orilla de Capri, a pesar de que ya había terminado. Deduzco que disfrutó de la luz de este rincón anclado en el mar porque volvió y me regaló el Premio Brillante Weblog 2008. Fue una sorpresa, porque en su anterior visita fue silenciosa. Yo, como a todos, les dejo a su aire, que cada cual encuentre su sitio. Así, con algo de retraso, le agradezco este brillante premio. Como en otros premios, este tiene cierto protocolo. Y a pesar de que muchos no sois partidarios de ellos, voy a seguir la cadena para así dar mi particular contribución a blogs amigos que por una u otra razón me han llamado la atención. Por supuesto, el orden no es significa nada:

  • Bajo el signo de Libra, escrito por Pe-jota. Brillante como la constelación que le da su nombre, Pe-jota es uno de los habituales de esta página y yo de la suya, porque siempre me sorprende con sus estímulos y conocimientos. No hay nada que pueda encontrar en su página que no me interese leer o profundizar, y eso en sí es ya un premio.

  • Dame mi poderes!!!, escrito por Caufield. Es seguro como un superhéroe en apuros, nunca falla, cuando entro en su guarida me teletransporto a una realidad paralela llena de ingenio e ideas. No sé como se las arregla ahí dentro pero merece todas las visitas del mundo.

  • Boys must cry, por Cure of Love. Los chicos deben llorar, no sé muy bien porqué, pero llorar es muy sano. Mi querida Cure lo sabe muy bien, como también sabe que todo es tan obvio que debemos buscar caminos nuevos para no morir de aburrimiento. Así lo consigue.

  • De aquí a Lima, por Strawberry Roan. De aquí a Lima hay mucho trecho, tanto que podemos amenizar el viaje con cuentos. Déjate seducir por las historias sobre reptiles, sobre ciudades, sobre nosotros... así llegaremos al Perú lleno de riquezas.

  • Cosmonauta, escrito por Cristina. Viajar a las estrellas siempre fue el sueño de la Humanidad, y esta cosmonauta nos acerca las estrellas en su página haciéndonos recordar lo brillante que son y la razón de porqué siempre quisimos visitarlas. Cuidado con la gravedad cero...

  • Atikus. Hay un ático lleno de películas, clásicas y no tan clásicas. Me encanta rebuscar allí porque me encuentro las latas con sus rollos y algunos de los mejores comentarios sobre cine que puedo encontrar en este caótico mundo blog. Lo clásico nunca muere, como él, que va camino de serlo, porque sabe de lo que escribe y lo hace muy bien.

  • Tiempo de reflexión, por Lúcida. No hay nada absurdo en su cabeza, todo es lúcido y brillante (como este premio) y siempre hay música que nos acompañe a la reflexión. Nos ofrece en su página pequeñas razones de la vida, puestas en fila, para que las tomemos si es nuestro deseo.

Nomolamos, dice su blog, estoy de acuerdo con ella, nunca he molado, pero sé que a ella le molo un poco y ella me mola a mí también. Me regala con sus visitas a menudo, con sus acertados comentarios y hoy me ha regalado también un Premio Blog Estrella. Así que no sé que hacer con tanta generosidad. Ojalá la pudiera corresponder con toda la suerte que escondo en mis bolsillos, con los ánimos que guardo junto a mi ropa, con el tiempo libre que me sobra cuando me echo la siesta. Ojalá todo eso fuera transferible, porque sin duda iría a ella. Muchas gracias!!!

Pongo las primeras estrellas en mi particular avenida de la fama. Cualquiera de los agraciados que se quiera corresponder a alguién con este premio es libre de hacerlo:

  • Letras desvestidas, de Eva al desnudo. Eva está al desnudo, como sus letras, que dejan cualquier tela que las pueda confundir para exhibirse en todo su esplendor, desnudas, como las verdades. Pero Eva no está desnuda por completo, se viste de letras a su alrededor, lista para cualquier ocasión, es un placer visitarla.

  • Cuando el arte ataque, de JLO. Cuando el arte ataque es mi favorito de los muchos blogs que lleva JLO desde Argentina. Va sobre cine y música, pero siempre desde un punto de vista personal que me encanta. El diseño del blog, además, está muy cuidado. Toda una estrella merecida.

  • Lula Fortune. Afortunado me sentí de encontrar la fortuna en Lula. Es tan cariñosa, tan esquiva como la suerte, tan inteligente, que siempre espero un punto extra en su página. Y siempre lo encuentro...

  • Tiburones en Korador, de Justo. El océano está lleno de tiburones, todos los sabemos. Podemos perecer de una de sus dentelladas pero no podemos dejar de admirarlos. Desde el barco y a salvo admiro sus destrezas, sus giros, sus coletazos, todo es poder en los tiburones, todo me llama la atención de ellos.

lunes, 14 de julio de 2008

El futuro que no fue

El futuro no es ya lo que solía ser.

Arthur C. Clarke

Año 2008: Mi vehículo aeropropulsado está otra vez en el taller. Desde luego, no hacen las cosas como antes. Cojo mis pastillas-almuerzo, mi memoria portátil y decido llamar a un aero-taxi. Se ilumina a mi orden la pantalla del teléfono y una telefonista muy guapa de uniforme me atiende. Sin embargo, su voz metálica me hace darme cuenta de que es un robot. Enseguida estará en la puerta de su apartamento, señor. Conoce perfectamente mi dirección. Cada vivienda está controlada vía satélite y con sensores de calor para saber cuantas personas viven en ella. El sistema de aseguramiento de la población es impecable. En la pantalla multiusos compruebo el estado del tráfico. Será mejor utilizar la aerovía B, aunque dé un pequeño rodeo, está menos colapsada. Están perfeccionando una especie de teletransportadores, que espero que pongan en funcionamiento en breve, eso mejorará el tráfico por las mañanas. Echo una última ojeada a la habitación, pocos muebles, de siluetas suaves, metálicos. Ya están algo pasados de moda, debería cambiarlos. Creo que se llevan las formas más orgánicas. Esta noche veré el canal de decoración. El taxi está fuera, debería irme.

Durante buena parte del siglo XX, hemos imaginado como sería el siglo XXI, normalmente con muy poco acierto. Creo que va en la naturaleza humana, la inquietud de querer conocer que es lo que sucederá en un futuro. Retrofuturismo, cyberpunk, ucronías, utopías y distopías, algunas miradas desde la más imaginativa ciencia ficción y otras desde un racional escepticismo. Existieron los que sólo pretendieron divertir y divertirse diseñando ropas metálicas o casas en el espacio con locas formas y los que pretendieron criticar su momento disfrazándolo de futuro. Otros artistas lo tomaron muy en serio, pensaron que en sus manos estaba cambiando el arte, la arquitectura, como el constructivismo soviético de El Lissitzky u otras vanguardias. Es interesante comprobar como se equivocaron todos, que en 1984 ningún mundo feliz nos acechaba y que las colonias lunares siguen retrasándose. Mientras todo va cambiando a pasos muy cortos, podemos seguir probando suerte. Eso es lo bueno, el futuro sigue siendo un enigma.



Imagen: Ilustración de 1956 para novela del escritor ruso de ciencia ficción Alexander Kazantsev.
Vídeo: El futuro puede ser muy divertido si seguimos el ritmo de la muy retrofuturista Raquel Welch.

martes, 8 de julio de 2008

Nunca podremos

La conocen los que la perdieron,
los que la vieron de cerca, irse muy lejos
y los que la volvieron a encontrar,
la conocen los presos.
La libertad.


Podríamos hablar de palomas al vuelo, de cadenas rotas, de mordazas arrebatadas. Podríamos citar a todos los que fueron secuestrados, rehenes, prisioneros, de la fuerza física, del poder real o fáctico. Podríamos hablar de justicias e injusticias en el mundo que fueron y serán. Podremos ser escépticos y decir que quien se crea libre en este mundo semifeudal es un iluso, que sigue habiendo grilletes y techos de cristal. Podremos teorizar sobre la esclavitud luciendo ropa de marca cosida por niños del Tercer Mundo. Podremos vivir en nuestra burbuja de necesidades perentorias con esa insatisfacción del consumista siempre rondando sobre la cabeza. Podremos encontrar paraísos artificiales a los que escapar de vacaciones, creyéndonos únicos y afortunados. Podremos vivir felices, sumergidos en la ignorancia, en la ambición o en cualquiera de los pecados capitales de este siglo. Podremos aferrarnos a ideas y morir por ellas o por el contrario ser indiferente a lo que pasa a nuestro alrededor como estatuas de mármol. Podremos alegrarnos por ver pasar la vida de nosotros mismos y los que nos acompañan. Podríamos asistir al gran teatro del mundo con nuestra mejor máscara y aplaudir con decisión. Podríamos creer que los monstruos no existen, que sólo son un cuento para asustar a los niños.
Pero nunca, nunca, nunca podremos sentir, ni siquiera imaginar lo que sintió Íngrid Betancourt y sus compañeros cuando fueron liberados de ese cautiverio en la selva, injusto, inhumano y voluntariamente prolongado. Supongo que ésta es la mejor recompensa que esas personas se merecen.

La ex-candidata a la presidencia colombiana, Íngrid Betancourt, junto a otras 14 personas, fueron puestas en libertad el 2 de julio de 2008, gracias a Operación Jaque de las Fuerzas Militares de Colombia. La guerrilla de las FARC prolongó su secuestro durante seis años, cuatro meses y nueve días. Espero que el tiempo robado a la vida de esta mujer le sea devuelto con un futuro muy próspero.