Soledades alcoholizadas conviviendo en las barras de los antros más bonitos del mundo. Soledades a puñados, sumergidas en bourbon o en el relleno de la tarta de arándanos, soledades que duelen, aunque te encuentres en compañía, porque sólo es la compañía efímera de un bebedor solitario que por casualidad se coloca junto a ti. Bares llenos de historias, de duelos, de perdedores, de mujeres y hombres sin alma que dejaron sus llaves en un bote de cristal a la espera de que alguien las reclamara. Soledad del jugador de póquer bajo la mirada atenta del resto de oponentes con el corazón dividido en fichas con las que apostar cada noche, hasta que se acaben. Luces de neón que reflejan una voluntad perdida, caminos de asfalto cruzando desiertos que conducen de un lugar a otro, sin nombre, sin personalidad. Lo mismo una ciudad que otra, lo mismo un antro que otro. Y ante tanta desesperación, la esperanza de encontrar a alguien que recorra el mundo tan perdido como uno mismo, que vaya y venga por esos bares, sin rumbo y que por el más puro azar, tope contigo en la barra del siguiente bar.Misteriosamente My blueberry nights (Wong Kar-wai, 2007) se estrena el día 12 de diciembre de 2008 en España. Digo misteriosamente, porque esta película abrió el Festival de Cannes en mayo de 2007 y ya se ha estrenado comercialmente en todo el mundo antes que aquí. Por eso, yo, y estoy seguro que el resto de seguidores de Wong Kar-wai, ya hemos visto esta película, antes de que llegue a los cines españoles. No sé cual es la razón de este retraso, pero le viene mal a una cinta que poco merece que la traten mal. He leído críticas durísimas: que es más de lo mismo del director chino, pero a mí que me den más de lo mismo si es como esto. Imágenes preciosas, banda sonora muy adecuada e historias adornadas tan bien como suele hacerlo Kar-wai. Un exquisito y lustroso trozo de tarta de arándanos esperando a ser pedido bajo las luces del mostrador.
