domingo, 10 de abril de 2011

La mudanza

¡Oh, válgame Dios, qué vida esta tan miserable! No hay contento seguro ni cosa sin mudanza. […] ¡Oh, si mirásemos con advertencia las cosas de nuestra vida! Cada uno vería por experiencia en lo poco que se ha de tener contento ni descontento de ella.

Libro de la vida (Santa Teresa de Jesús, 1562-1565)

Fase 1) Empaquetar: Mendiga por las tiendas cajas de cartón, cárgalas, móntalas en casa y refuérzalas con cinta de embalar para que no se desfonden. Empieza a sacar todo. Laméntate de cuantas cosas inútiles se van acumulando a lo largo de los años. Cosas inimaginables que no encontrabas o que ya dabas por perdidas. Comienza a pensar en la utilidad de los objetos, mirando el futuro. ¿Esto me podrá servir o no? Descubres que las cajas que has llenado pesan demasiado y que el ni el Increíble Hulk podría con ellas. Las aligeras, cargándolas uno o dos segundos para comprobar su peso. Ves que se van reproduciendo las cajas, a pesar de que has llenado innumerables bolsas de basura con lo que quieres tirar. Las definitivas se cierran con cinta marrón y escribes en el cartón su contenido. Tiras un poco de todo: ropa inservible, papeles olvidados, folletos que has guardado… Cuando los armarios y cajones están vacíos, haces una bolsa con la poca comida que quedaba. Bajas la basura. Echas un vistazo al piso vacío y te das cuenta de que estaba mejor sin tanta cosa. Por fin toda tu vida está embalada.

Fase 2) Desempaquetar: Intenta aparcar en el sitio más cercano para poder descargar. Descubre que es imposible. De mal humor, encuentra un hueco sin apenas sitio para maniobrar. Comienza a descargar. Maldice el momento en que decidiste mudarte. Maldice al mundo multiplicado por el número de cajas que abarrota el coche. Comienza a subir. Deja las cajas en la habitación que esté más a mano. Haz otro viaje, y otro y otro, hasta que estés sudando como un cerdo. Cuando el cargamento ya está de nuevo reunido, comienza a sacar cosas: ropa, libros, cacharros, zapatos. Descubre que no hay el sitio que esperabas, que hay que ser minimalista y tira alguna cosa sin importancia. Clasifica, ordena y guarda. A pesar de que tienes toda la casa llena, tienes la impresión de que falta algo. Sin pensar, llenas cualquier hueco que sea capaz de albergar tus preciadas posesiones. Poco a poco el desorden se va transformando en orden. Vuelves a llenar bolsas de basura, que juntas con las cajas de cartón vacías. Bajas con esto, buscando un contenedor, que no encuentras. Subes, cansado y derrotado, a tu nuevo hogar.

Te sientas. Enciendes un cigarro. Miras a tu alrededor y sonríes satisfecho. Se oyen vecinos hablar a lo lejos. Misión cumplida. ¿Y ahora qué?

15 comentarios:

Merche Pallarés dijo...

Me ha recordado la mudanza del año pasado a la península. Exactamente como la describes. Un infierno. Besotes, M.

RFP dijo...

yo llevo cinco años viviendo en una isla a la que vine tres meses sólo por no mudarme.
He ahí mi punto de vista.

Uno dijo...

Eso es mudarse. Dejar cosas atrás, desprenderse de ellas. Recolocarte. Volver a encontrar tu sitio. Volver a empezar.
Hay que tirar para tirar p´alante.
Y mudarse lo propicia.

Un abrazo

Capri c'est fini dijo...

*Merche, creo que las mudanzas tienen una doble cara: benéfico, por lo que supone el cambio y avance al futuro, pero maléfico porque es inestabilidad pura metida en cajas de cartón. Un infierno... tú lo has dicho. Besos.

*RFP, jajajaj, eso es a lo que me refería. A veces da más terror la mudanza en si, que el cambio... pero si llevas 5 años ahí será porque hay algo más que posponer una mudanza, ¿no? Abrazos.

*Uno, es como todo. Si tú has tomado la decisión, a pesar de los inconvenientes de una mudanza, estarás encantado. Lo malo es cuando te ves obligado a mudarte... entonces se hace doblemente duro. Un abrazo.

senses and nonsenses dijo...

hoy empiezo a desempaquetar después de unas obras horribles... después de tirar, regalar, donar ropa, muebles...
seguiré tirando cosas en el desempaquete, quiero ser minimal (pero donde no hay mata no hay patata). puede ser una aventura, revisar el pasado, guardar lo que vale, tirar lo que ya pasó.
ahora mi habitación está vacía, sólo una cama y una mesilla.
eso sí, me he comprado una máquina nueva para bloguear con vosotros (el yonquismo es así).
espero en un par de semanas sentirme tan feliz como tú. es el tiempo que me doy...

un abrazo.

Sophia dijo...

Ahora a empezar una nueva y fresca etapa, ya me gustaría a mi estar en tu lugar, en el fondo ilusiona, cualquier cambio es duro , pero a veces ilusiona joder ilusiona!

Capri c'est fini dijo...

*Senses, pues mucho ánimo porque el desempaquetar también trae mucho de revisar. Es un ejercicio de nostalgia, al fin y al cabo. Y además ¿cuánto nos cuesta desprendernos de determinadas cosas sin ninguna utilidad que guardamos por razones sentimentales? Como si fueran prueba de nuestro pasado. Espero que estés bien en esa habitación minimal con tu ordenador para bloguear como siempre. Un fuerte abrazo.

*Sophia, sí, los cambios dan pereza e incluso entra el miedo a lo desconocido. Pero es como empezar una nueva relación: hace mucha ilusión... Gracias por tus ánimos. Espero que todo marche a pedir de boca. Un beso.

PATSY SCOTT dijo...

Lo peor es que lo de mudarse acaba metiéndose en los genes. Y se pasa de generación en generación. Me he cambiado tantas veces de casa, país y hasta continente que ahora que llevo cuatro años en la misma casa empiezo a estar inquieta. Juras no volver a comprar cosas inútiles y poco a poco vuelves a llenar cajones, estanterías, etc.
Si no es por obligación, creo que los cambios revitalizan. Ánimo - y te envidio, con una nueva casa por delante...

Capri c'est fini dijo...

*Ay Patsy, conozco esa sensación pero mi genética me hizo ser estable por encima de todo, así que las mudanzas me dan más desasosiego que otra cosa. Aunque también toneladas de ilusión... y estoy en ello, administrando a partes iguales eso dos sentimientos. Gracias por los ánimos. Un beso.

Groucho dijo...

Me he mudado de casa seis veces, y sí, existe el infierno yo ya lo he pasado seis veces.
Muy real tu narración.
SALUD.

Capri c'est fini dijo...

*Groucho, estás como en la Divina Comedia, paseando por los infiernos concéntricos, jajajaj Una pesadez esto de mudarse... Un abrazo.

brokemac dijo...

Con qué facilidad se puede ver en tu texto un reflejo de situaciones vividas. Me he sorprendido recordando las veces que me tocó hacerlo..., y sobre todo, cuando al final dices "¿Y ahora qué?"
Espero que todo lo importante esté su lugar.
Un abrazo

Capri c'est fini dijo...

*Brokemac, bueno, el mérito no es mío sino de las imágenes que todos nos formamos de lo que es y de lo que debe de ser una mudanza. Pero me alegro de que te haya recordado momentos en tu vida. Además, la sensación del ¿ahora qué? es más común de lo que todos pensamos. Es el capítulo siguiente al Fueron felices y comieron perdices... De momento, todo está en su lugar por aquí.
Besos.

Marilia dijo...

He perdido la cuenta de las veces que me he mudado. De pequeña me ahorraba ese trabajo. De mayor, aun no he aprendido a hacerlo.

He hecho mudanzas de una maleta y cuatro o cinco cajas ("qué triste que tu vida quepa en cinco cajas"), hasta de una sola maleta cuando me mudé de país, y mudanzas de furgonetas llenas ("qué triste este mundo consumista que nos empuja a almacenar de todo")

Soy apegada y me cuesta deshacerme de recuerdos. "Cuando deshaga las maletas", pienso. "No sea que después me arrepienta". Alguna vez conseguí algo.

Llevo casi tres años sin hacer una y espero ya no moverme más. Esa es al menos la intención. Además, me conviene, con todos los trastos que tengo sería para volverse loco.

Así que puedes imaginar que comprendo perfectamente tus sentimientos. Mudarse es dejar cosas atrás, pero también es la ilusión de algo nuevo.

Mucha suerte para esa nueva etapa. Mucha ilusión.

Un abrazo

Capri c'est fini dijo...

*Marilia, me ha encantado tu resumen. Se tienen dos tipos de sensaciones: o tengo demasiado o mis cosas ocupan muy poco. Ambas sensaciones un tanto desangeladas. Gracias por los ánimos. Una vez instalado, estoy aún en fase de reconomiento del terreno, mucha ilusión y algunos problemas logísticos, pero todo dentro de la normalidad.

Besos.