martes, 4 de marzo de 2008

¿Me conoces?

Conocer a un hombre y conocer lo que tiene dentro de la cabeza, son asuntos distintos.


La semana pasada escuché algo que me ronda por la cabeza desde entonces:

-¡No te conozco!

-Claro que me conoces, no digas más tonterías.

-No lo siento así, por eso estoy triste.

Puede ser una conversación más como miles de las que se producen en un día, pero no lo es. ¿Quién conoce a una persona? ¿Qué es necesario para conocerla? ¿Qué parámetros son necesarios para considerar que conoces a alguien? ¿Debes conocer sus aficiones, sus afinidades, su ideología, su carácter o nada de esto es importante? Si le preguntara a mis amigos dirían que son los que mejor me conocen. Mi madre asumiría que es ella la que más me conoce y mi padre contestaría algo similar. Mis hermanos reivindicarían también esto e incluso yo, en un ataque de egocentrismo, diría que es uno mismo el que mejor se conoce. Cada cual tiene su parte de razón. ¿O estamos todos equivocados? Incluso cualquiera es capaz de sorprenderse a sí mismo en una determinada circunstancia. Además siempre he pensado que nadie es como un bloque de granito, imperturbable por el paso del tiempo, y que se va evolucionando y cambiando. Así puede ser que alguien conozca mi yo de 1998 y no el del 2008. Hay gente a la que la vida le cambia la personalidad y gente que sigue siendo igual (y presumiendo de serlo).

¿Qué sepas la película o el libro favorito de una persona implica que le conoces? Supongo que no es tan fácil la cuestión, nada es tan complicado como la mente humana. ¿Son los matrimonios largos el ejemplo perfecto de conocimiento mutuo? No tiene porque, en mi opinión. ¿Los viejos amigos entonces? A veces estos se creen más de la cuenta en su papel. Puede que todo esto sea un sinsentido y que nunca nadie llegue a la esencia de una persona, pero verdaderamente no siento que sea así. Creo que hay mucha gente que me conoce, a trozos, en su cabeza, a su manera, como los pedazos rotos de un gran espejo y cuyo reflejo sólo muestra una pequeña parte. Lo más cercanos tienen grandes trozos y otros sólo partes insignificantes. Si alguien recogiera esos pedazos compondría una imagen completa. Todos disfrutamos con el reto de montar estos interminables puzzles, haciendo encajar piezas, abarcando más, buscando que llegue el día en que halles la clave y te enorgullezcas de haber obtenido el resultado final. Pero no siempre lo conseguimos...

15 comentarios:

pe-jota dijo...

Nunca nadie llega a conocer a nadie, inclusive nosotros mismos no llegamos nunca a profundizar en nuestro verdadero yo, por miedo, por desgana, por simplificar las cosas, la verdad es que a veces asusta asomarse al interior de uno mismo, es como asomarse a un abismo sin saber lo que vas a encontrarte.

princesadehojalata dijo...

A mí todo esto que te planteas me parece muy interesante, así que si no te importa, te enlazo y te visito. Un saludo.

Capri c'est fini dijo...

*Pe-jota: totalmente de acuerdo, somos un abismo y el miedo a lo desconocido nos impide adentrarnos en él.

*Princesa bienvenida!!!! gracias por el enlace y la confianza y entra todas las veces que quieras.

Senses & Nonsenses dijo...

pues yo creo que por mucho que cambiemos básicamente siempre somos los mismos, los mismos niños que fuimos. no sé.
lo de los fragmentos de libros y de películas está en el ideario de mi blog, así que qué te voy a decir.

un abrazo.

Capri c'est fini dijo...

Hummm no sé, a veces se dice que nunca dejamos de ser niños pero no lo creo del todo. Se cambia a lo largo de la vida, se mejora algunas cosas y se rectifica otras. Un saludo, sense.

atikus dijo...

Desde luego uno mismo nunca se conoce a si mismo, porque es subjetivo, es como cuando los partidos políticos valoran su labor, siempre se dicen que es guay, es dificil ser objetivo.
Puede que entre varias personas preferiblemente amigos, puedan tener una idea...pero sólo aproximada...tampoco será objetiva. Y un psiquiatra no creo que tenga tiempo de conocerte a fonfo..creo que en cuanto alguien te conoce a fondo se vuelve subjetivo, se necesitaría una maquina de la psique.

la rata bastarda dijo...

...y si algun dia llegas a terminar el puzle...qué?? qué pasa despues??
no,yo prefiero ir rellenando las piezas a lo largo de mi vida,y el dia que me muera de viejiiita,tener todas las piezas unidas,pero no antes.

Yo creo que la gente no cambia con el tiempo,puedes mejorar o empeorar,pero cambiar del todo,creo que no.

Biquiños de ratiña ;)

Capri c'est fini dijo...

*Atikus: me gusta lo que dices, porque siempre he desconfiado de los que dicen que son objetivos, nunca se puede ser estando implicados nosotros mismos. Creo que los más cercanos pueden llegar a una aproximación más o menos fiable de uno mismo.

*Rata:¿sabes lo que es hacer un puzzle con pedazos minúsculos de espejo? vas a necesitar mucho, mucho tiempo. Yo creo que tanto empeorar como mejorar es cambiar, aunque nunca se cambia del todo, eso está claro. Besos guapa.

Fermina Daza dijo...

Hola capri c'est fini (me encanta el nombre), bueno, a lo que iba, hoy estoy dispersa, me parece una entrada interesantísima, y quizá sea subjetiva mi apreciación, pero es que últimamente, no dejo de pensar precisamente en eso: ¿llegamos a conocer realmente a alguien? Creo que la respuesta es NO. Tú lo describes muy bien con lo de los espejos, todos tenemos nuestra versión de nosotros mismos y de los demás. Pero lo que me ha llegado al alma es la referencia a los matrimonios de muchos años. Tú dirías que 25 años de matrimonio es mucho? Pues esos son los que he tenido yo, y desde hace 24 meses no salgo de mi asombro, siempre me hago la misma pregunta ¿pero, ese es el hombre con el que he estado casada media vida?? Es que ahora me doy cuenta de que nunca lo conocí. Increible, pero cierto

Un saludo y gracias por tu comentario en mi blog, no solo coincidemos en algunos deseos, también en nuestros libros favoritos.

Irene

Capri c'est fini dijo...

*Querida Fermina, bienvenida a este blog que es tuyo. Me alegro mucho de que esta entrada te diera que pensar. Sí, verdaderamente creo que 25 años es mucho para estar con una persona y a veces es normal una cierta sensación de que no conoces a tu pareja cuando se lleva tanto tiempo y la nebulosa de los primeros años se disipa. Sí, definitivamente ese es el hombre con el que te casaste, pero eso no significa que no lo conozcas sino que la vida te ha dado unas circunstancias que te han ofrecido una faceta diferente de él. Coincidimos en muchas cosas, libros, lugar de residencia, ideas... espero verte de nuevo por aquí. Un saludo.

Madame X dijo...

Jolines, Pe-jota, a veces tengo la sensación que me robas las palabras. A ver si vas a ser mi Alter Ego...

Hay un aspecto curioso en esto de conocer y conocerse y es el fenómeno que se está dando con la comunicación ciber. Si bien, por una parte, se presta a engaños y a falsedad de datos, por otra, resulta que, amparados en el anonimato, nos comportamos a menudo más como somos en realidad, somos más auténticos. Dejamos aflorar aspectos de nosotros mismos que no mostramos a "campo abierto".

Un abrazo, Capri.

X

rata perezosa dijo...

También creo que no nos conocemos realmente ni a nosotros mismos. No podemos saber cómo vamos a reaccionar en determinadas situaciones por las que no hemos pasado. Seguramente nos sorprenderiamos a nosotros mismos. Además, estan los condicionantes externos y unas mínimas normas generales. En ocasiones me digo "coño, ¿de verdad acabo de pensar esto?".

Capri c'est fini dijo...

*Madame, no se me había pasado por la cabeza, pero creo que tienes razón en esto de las relaciones cibernéticas. El anonimato nos quita mucho lastre social, aunque no sé si es otra máscara que nos ponemos. Un saludo.

*Rata, es cierto, es en las situaciones límites cuando más nos sorprendemos a nosotros mismos, contando además que no tenemos porque actuar de la misma manera ante la misma situación. Esa expresión que dices creo que es más común que lavarse los dientes. Un saludo.

el otro amante dijo...

Yo sin embargo creo que quien mejor se conoce es uno mismo. Los años, además de la reflexión sobre tu propia personalidad, te llevan a un conocimiento completo. Los demás pueden tener mucha información sobre determinados aspectos pero siempre bajo su óptica. Es cierto que, a veces, uno puede sorprenderse al tomar determinadas decisiones, pero si se analiza el porqué siempre se obtiene una respuesta

Capri c'est fini dijo...

Hummm amante, puede ser, sin duda, que el que se llegue a conocerse más es uno mismo, pero también es cierto que uno conoce sus debilidades y es más indulgente con ellas. A fin y al cabo, todo es cuestión de subjetivismo y quien más subjetivo que uno mismo. Bienvenido al blog. Saludos.