martes, 22 de julio de 2008

La observadora / El observador

El auténtico observador contempla tranquila y despreocupadamente los nuevos tiempos revolucionarios.

Es una amiga, hoy cena con nosotros. Perfecto. Dos besos. ¿Qué quieres de beber? Me mira. Sus ojos se han parado en mí. Sigue los movimientos de mi boca cuando hablo. ¿Qué observa? Debo de tener algo de comida entre los dientes. Me llevo la palma de la mano a la boca para disimular y repaso con la lengua cada uno de los dientes. Creo que ya está. Sonríe satisfecha, era eso. Frunzo el ceño. Vuelve a sonreír. Miro al resto de personas, comen y charlan animadamente. El vino empieza a hacer efecto. Lo noto. Río a carcajadas con alguna tontería que he escuchado. Siempre río a carcajadas cuando bebo. Hace alguna observación graciosa y aprovecho para mirarla yo también. Cruzamos las miradas. Rápidamente la retiro. Me pone nervioso. Hago como si no pasara nada. Hablo, gesticulo, se fija en mis manos. Me las llevo debajo de la mesa para esconderlas. La observadora me tiene encañonado. Tiene unos ojos bonitos, pero no encuentro claridad en su mirada. Son ojos turbios. Estoy deseando que termine la cena.

No conozco a nadie, qué compromiso. Beberé vino yo también, gracias. Pero poco, el vino siempre me da sueño y no quiero bostezar aquí. ¿Cómo se llamaba el chico que tengo enfrente? Me lo han presentado pero no me acuerdo del nombre. Lo miro, a ver si me viene a la cabeza. Cree que tiene comida entre los dientes, jajaja. Se conocen todos en la mesa, soy la única que sobra. Me miran fijamente. A este chico creo que lo conozco, me resulta familiar. ¿De las clases de inglés? No, no. Da igual. Debo integrarme, no quiero que piensen que soy estúpida. Digo algo gracioso. ¿Por qué me mira así? No voy a ser menos. ¡Ah cobarde! has retirado la mirada. Tiene las manos bonitas. Siempre me fijo en las manos de los hombres, me gustan. Empiezan a contar anécdotas de gente que no conozco. Miro al infinito. Mañana tengo muchas cosas que hacer. Mi amigo me pregunta si estoy bien. Disimulo. Sí, perfecta, no te preocupes por mí. Pero con la segunda copa ya me está entrando un sueño horrible. Estoy deseando irme a casa.

32 comentarios:

Strawberry Roan dijo...

...pero no puedes irte a casa todavía. Tienes que permanecer y "aguantar" un poco más, como todo buen observador; no vaya a ser que algo pase desapercibido y después te sea imposible ensamblar el rompecabezas emocional que toda situación presente ante tus ojos se merece...

Capri, no pares de observar...
...y contárnoslo, claro

Anónimo dijo...

Después de una cena con desconocidos, tengo la incapacidad de asignarle un nombre preciso a cada cara. Y no sólo un nombre: una ocupación, un pasado, perfecciones, defectos y anécdotas a granel.

Hoy, todo eso da igual. Después de varios encuentros, después de varias copas y el "esfuerzo" de aprenderme sus nombres, uno de ellos no lo volveré a decir. Ya no.

No vale la pena aprenderse los nombres de los desconocidos. ¿Se sabría él el mío?. Demasiado egoísta.

Ya no volveré a decir el suyo.

Aunque nunca lo dije.

Besos

Lula Fortune dijo...

Eso se llama "ver los toros desde la barrera". Me ha gustado mucho.
Besos dialogantes, bla, bla ,bla.

panterablanca dijo...

Qué penetración psicológica! Me ha gustado esta contraposisción de la misma escena vista por dos pares de ojos diferentes. Y para qué negarlo, me he sentido muy identificada con la chica. Cuántas veces me habré sentido a disgusto entre desconocidos, teniendo que fingir que lo pasaba bien, aunque yo soy incapaz de decir nada gracioso si no me encuentro cómoda, creo que incluso soy incapaz de fingir :-(
Besos de pantera.

Merche Pallarés dijo...

¡Genial, Capri! Me he reido con las dos contraposiciones, ¡como somos! Cada uno con nuestra percepción de lo que está pasando. Lo de "la mirada turbia" por un lado y por el otro "me estaba durmiendo"... Me ha hecho mucha gracia y me ha gustado mucho. Besotes, M.

Lúcida dijo...

Dos observadores haciendo cábalas... me encanta

urodonal dijo...

Volvieron a coincidir, una, dos, tres veces. Una de las noches compartieron taxi y a los tres meses estaban viviendo juntos.

- ¿Por qué me mirabas tanto la noche en que nos conocimos?

- ¿Yo? ... pero si eras tú el que no parabas de mirarme

- ¡Pero qué dices! Me llegaste a poner nervioso de tanto observarme.

- ¡Ésta sí que es buena! No sabía que eras tan presumido.

- Bueno, si eres incapaz de reconocer que me mirabas (no es sincera, nada con ella es sincero, estoy deseando dejarlo).

- Aquí el único incapaz de reconocer nada eres tú!!!! (era cierto lo que me decían, sólo piensa en si mismo , estoy deseando dejarlo).

Caulfield dijo...

Muy original el cambio de personaje. La verdad que esos compromisos donde no conoces a nadie son un latazo, me solidarizo con la pobre chica :)

nomolamos dijo...

Me recuerda a un corto, protagonizado por coqe maya y penelope cruz, en el anden de un tren,el columpio,de alvaro fernandez armero,
como la vida misma, jejjejejje
genial!!!
un beso.

dvd dijo...

Vaya, vaya. El juego de espejos. Tiene gracia, sobre todo teniendo en cuenta el azoramiento que siempre produce que un desconocido se fije en nosotros, aunque debiera ser un halago.
Estos mini-cuentos (instantáneas emocionales) son un regalo para el bloguero saturado. Thanks!

Francisco Machuca dijo...

Hola.Vengo a través del blog de Lula y me he dado una vuelta por tu blog.Es francamente interesante.

Saludos.

eva al desnudo dijo...

Que bueno Urodonal!
Lo de encontrarse después y decirse las cosas claras sobre la primera impresión es francamente divertido.
Hay que dar tiempo a las personas para conocerse, que muchas veces, por una mala noche dejamos escapar a personas francamente interesantes.
Mi intuición me decia que tenias las manos bonitas ;)

Capri c'est fini dijo...

*Strawberry, cuando hay incomunicación no entiendes muchas cosas y te montas tu propia película, que normalmente es de terror, jajaja, por eso se quería volverse pronto a casa. Yo no pararé de observar, eso sí, lo prometo. Un saludo.

*Anónimo, el nombre es lo de menos, hasta se entiende. A mí cuando me presentan a alguien tampoco me acuerdo nunca. Es una verdadera pena que ya vuelvas a decir el nombre de una persona, aunque sea medio desconocido. Siempre se puede hacer mucho más de lo que se hace. Un pena, sí. Muchos besos.

*Lula, sólo es una la persona que torea, el resto vemos los toros desde el tendido... así nos luce el pelo. Besos taurinos.

*Pantera, sí, es una situación por la que todos hemos pasado. No sé si por cuestión de sexo, pero yo me he sentido identificado con el chico. Y eso de que seas incapaz de fingir es un punto a favor, jejeje, al menos sabes lo que uno espera contigo. Nada de ataques por la espalda. Besos.

*Gracias Merche, eres un sol. Buscaba una situación que fuera complementaria y que tuviera una doble intención. Me alegro lo disfrutaras y te rieras. Besos.

*Lúcida, todos somos un poco observadores, no? yo incluído. Un beso.

*Urodonal, muy buena la continuación de la historia de los observadores. Somos así de imbéciles con las relaciones. Todo por no comunicarnos. No lo puedo criticar porque yo me encontrado en situaciones así en mi vida y he optado por lo más fácil. Aunque cuantas veces hemos pensado que lo queríamos dejar pero todo fruto del estrés, del mal día o de una ofuscación... Un saludo.

*Caufield, veo que la solidaridad ha sido por la chica, pobre chico también, una completa desconocida que lo observa fijamente, a mí eso me pone muy nervioso... Un abrazo.

*Ahora que lo dices, Nomolamos, sí, se parece a El columpio. Lo vi hace años y estaba muy bien el corto. La incomunicación no pasa de moda por desgracia. Es como la vida misma... gracias por la referencia. Un beso.

*Gracias DVD, que lo consideres un regalo. Siempre me han gustado los juegos de espejos porque dicen más de la realidad que una sóla visión. Aunque a veces los espejos son deformantes... Un saludo.

*Bienvenido Francisco, Capri c'est fini es tu casa. Lee, revuelve, comenta lo que quieras, todo a tu disposición. Un saludo.

*Eva, es cierto, muchas veces somos esclavos de nuestra primera impresión y eso que es totalmente equivocada. La primera impresión suele ser un gran prejuicio que nos tomamos al pie de la letra por nuestra fe en la intuición... así nos va... Besos.

pon dijo...

Mmmm, qué estupendo cruce de emociones!!!!
Observar es una de las cosas más apasionantes que se pueden hacer, sobre todo en una reunión donde no se conoce a nadie.
Qué bien lo has descrito Capri. Desde los dos pares de ojos.

CRISTINA dijo...

¡¡Qué bueno, Capri!!
Cuantas veces nos pasarán cosas parecidas con los demás...observando, siendo observados...

Besos

senses or nonsenses dijo...

es que estamos solos (todos sonmos desconocidos)
y hasta los espejos nos mienten...

un abrazo.

pe-jota dijo...

Lo malo es que de tiempos revolucionarios poco, andamos un tanto dormidos, debe ser que, como a ti, el vinos nos da modorra.

Capri c'est fini dijo...

*Gracias Pon, cuando no conoces a nadie en una reunión observar es la única manera de entretenerse, no crees? Aunque no dejan de ser más que prejuicios que nos formamos por uno u otro detalle. Besos.

*Cristina, mil millones de veces nos pasarán cosas así. Vivimos constantemente en el punto de mira de los demás. Otra cosa distinta es la importancia que le demos al ojo ajeno. Besos.

*Senses, estamos solos y mudos y no nos podemos fiar de los espejos, porque normalmente nos dicen lo que queremos oír. La era de la incomunicación la llaman, no? Un saludo.

*Si, Pe-jota, la revolución nos queda lejos, quizá sólo técnicamente y eso ningún ojo humano puede modificarlo. Será el vino, el bienestar o la cómoda posición de los temerosos burgueses que somos. Un saludo.

Anónimo dijo...

Mientras disfruté mucho del escrito de capri, también me encantaron los comentarios que generó este...

Capri c'est fini dijo...

*Anónimo, cuanto me gusta que la gente disfrute!!!! Tengo la suerte de tener unos comentarios muy jugosos siempre. Un saludo.

eva al desnudo dijo...

Hola Capri

Hay juego nuevo en mi blog

¿Te animas a jugar?

Justo dijo...

Mis momentos favoritos de novelas y películas suelen ser las cenas -nunca las comidas, que son ordinarias, pesadas-.

Es en las cenas donde sale todo a relucir.. donde estallan los conflictos, donde salta la chispa.. cuánto juego dan.

Y en la vida real me apasionan las cenas en público, y detesto las comidas. Con conocidos, una cena íntima es un goce.

Y si son de trabajo o de compromiso.. pues también, si las abordas con un poco de frivolidad.

Uy, cómo me gustaría cenar contigo, Capri: te aseguro que no íbamos a estar sin saber qué decir.

cure of love dijo...

Lo peor de todo es que algo así siempre nos va a pasar. Y el final siempre es el mismo. O casi...

Gracias Capri, por tu mención, me hace mucha ilusión de este blog que para mí es de referencia.

¿Por qué no recomiendas alguna peli fresquita para el verano...?

Besos!!

Perséfone dijo...

Yo también lo soy, pero entiendo que los hay discretos y los hay descarados. A mi también me intimidan enormemente la gente observadora (los segundos).

Un abrazo.

Capri c'est fini dijo...

*Eva, veamos de que se trata... besos.

*Justo, las cenas en grupo siempre hay que tomarlas con un poco de frivolidad, porque si no se hacen un soberano coñazo. Siempre surgen muchas cosas de este tipo de momentos, aunque sea te dan una imagen del resto de comensales... a mí también me gusta observar, como puedes ver. Encantado de tener una cena con charla animada, esa son mis preferidas. Un saludo.

*Cure, de nada, es un placer porque para mí tu también eres una referencia, estoy encantado de haberte premiado. En próximos post verás una nueva recomendación cinematográfica para pasar el veranito. Gracias por estar siempre ahí. Besos.

*Bueno, Perséfone, supongo que todos somos unos observadores, unos más mirones y otros más disimulados, pero el resultado es el mismo. Unos ojos pueden llegar a intimidar, te entiendo, a mí también me pasa. Besos.

Anónimo dijo...

Cure pide que le digas nombres de peliculitas. Yo pido títulos de libros. Ya termino uno bueno de esos autores que describiste hace tiempo, y no tengo nada a la vista.

Porfi, escribe varios títulos recomendables para pasar lo que me quedan de vacaciones haciendo lo que más me guta. Un beso

Afisionada dijo...

me encantó!!! se siente la emoción de los observadores, en cierto modo creo q todos hemos estado en ambos lados (observador y observado), genial, enhorabuena!!!

Capri c'est fini dijo...

*Anónimo, encantado de que sigas mis recomendaciones. Atento al siguiento post porque va sobre libros. Lo de hacer una lista... humm no sé, me cuestan esas cosas, creo que también lo he explicado anteriormente. Pero algún día a lo mejor me animo. Disfruta de la lectura. Un saludo.

*Gracias Afisionada, me honras muchísimo con que te haya gustado. Todos somos observadores de una u otra manera. También somos objeto de miradas, no lo olvides. Besos.

Anónimo dijo...

no pido una lista, pero si dos o tres libros,dos o tres por si ya los he leido o no son de mi gusto, aunque todo lo que has recomendado lo he leido.

Capri c'est fini dijo...

*Anónimo, es sencillo, pásate por mi perfil y encontrarás una pequeña lista de mis libros favoritos... http://www.blogger.com/profile/13993041125784993100

Ahí tienes para entretenerte un buen rato!!!

Homo-Sapiensis dijo...

muy bueno tu post, ha parecido una escena de una peli de Woddy Allen..jejee... Situaciones que nos pueden hacer sentir intimidados, la intrigante curiosidad de saber lo que piensan los otros al vernos... Un saludote

Capri c'est fini dijo...

*Homo-sapiensis, bueno, bueno... igualito a Woody Allen, ojalá. Pero es cierto que existe una gran curiosidad por saber que piensa el otro... y de proteger lo que nosotros pensamos. Cosas de la incomunicación!!!!