martes, 8 de julio de 2008

Nunca podremos

La conocen los que la perdieron,
los que la vieron de cerca, irse muy lejos
y los que la volvieron a encontrar,
la conocen los presos.
La libertad.


Podríamos hablar de palomas al vuelo, de cadenas rotas, de mordazas arrebatadas. Podríamos citar a todos los que fueron secuestrados, rehenes, prisioneros, de la fuerza física, del poder real o fáctico. Podríamos hablar de justicias e injusticias en el mundo que fueron y serán. Podremos ser escépticos y decir que quien se crea libre en este mundo semifeudal es un iluso, que sigue habiendo grilletes y techos de cristal. Podremos teorizar sobre la esclavitud luciendo ropa de marca cosida por niños del Tercer Mundo. Podremos vivir en nuestra burbuja de necesidades perentorias con esa insatisfacción del consumista siempre rondando sobre la cabeza. Podremos encontrar paraísos artificiales a los que escapar de vacaciones, creyéndonos únicos y afortunados. Podremos vivir felices, sumergidos en la ignorancia, en la ambición o en cualquiera de los pecados capitales de este siglo. Podremos aferrarnos a ideas y morir por ellas o por el contrario ser indiferente a lo que pasa a nuestro alrededor como estatuas de mármol. Podremos alegrarnos por ver pasar la vida de nosotros mismos y los que nos acompañan. Podríamos asistir al gran teatro del mundo con nuestra mejor máscara y aplaudir con decisión. Podríamos creer que los monstruos no existen, que sólo son un cuento para asustar a los niños.
Pero nunca, nunca, nunca podremos sentir, ni siquiera imaginar lo que sintió Íngrid Betancourt y sus compañeros cuando fueron liberados de ese cautiverio en la selva, injusto, inhumano y voluntariamente prolongado. Supongo que ésta es la mejor recompensa que esas personas se merecen.

La ex-candidata a la presidencia colombiana, Íngrid Betancourt, junto a otras 14 personas, fueron puestas en libertad el 2 de julio de 2008, gracias a Operación Jaque de las Fuerzas Militares de Colombia. La guerrilla de las FARC prolongó su secuestro durante seis años, cuatro meses y nueve días. Espero que el tiempo robado a la vida de esta mujer le sea devuelto con un futuro muy próspero.

21 comentarios:

Merche Pallarés dijo...

Me alegré mucho de su liberación pero no nos olvidemos de los cientos que siguen en manos de esos desalmados de las FARC. Muy bonito lo que dices en tu post para luego desembocar en la liberación de Ingrid Betancourt. Me ha gustado mucho. Besotes, M.

Fernando Manero dijo...

Excelente reflexión, tras una entrada realmente emotiva. Estoy totalmente de acuerdo contigo. Seis años de cautiverio son una experiencia atroz, humillante, vejatoria e indigna. Nadie y nada podrá devolver a Ingrid algunos de los mejores años de la vida de una persona. Aunque creo que es una mujer fuerte, decidida, con coraje y logrará superarlo, por más que de vez en cuando le surjan las inevitables pesadillas de un trauma inolvidable. Un cordial saludo

Eduardo dijo...

Sabes lo que me parece más importante? Que casi todos estamos de acuerdo. Porque hace sólo unos años, algunos sectores de la izquierda defendían a las FARC como una especie de guerreros de la libertad. Y algunos llegaron a insinuar que lo merecía por su ideario capitalista.

pon dijo...

Solo seis horas deben ser terribles. Betancourt está fuera, pero muchos siguen dentro de esa jaula verde. No podemos imaginar lo que debe ser estar secuestrada, pero la veo en la tele y pienso cuánto ha aprendido de si misma, de la condición humana, cuánto de esta experiencia le ha hecho crecer y aprenda a vivir con ello y su vida salga de la selva.
Y sin olvidar que miles de mujeres en el mundo, sin Farc ni nada parecido, están secuestradas bajo burkas, túnicas, velos, detrás de muros, silencios, leyes, costumbres.......y también muchos hombres y niños.

Anónimo dijo...

Así es pon deben ser muchas las historias de cautiverio que desconocemos pero se viven a diario.
Y me alegró muchísimo la liberación de Betancourt quien años atrás se expuso por sus ideales al secuestro de las FARC. Ha de ser una mujer muy fuerte cuando se arriesgó conscientemente a ello, pues no es lo mismo cuando uno nace bajo unas circunstancias o es víctima de ellas que otra que conoce los peligros.

Emily dijo...

A mi lo que más me preocupó, y que luego leí en el País, era cómo se las arreglaba para su aseo personal. No olvidemos que las mujeres tienen necesidades diferentes de los hombres. Como dice Pon, hay tantas mujeres secuestradas...

Senses & Nonsenses dijo...

estaba pensando en la (imposibilidad de) libertad mientras te leía, en el nuevo esclavismo a miles de kms., del que somos cómplices desde la distancia, que no vemos, ni quereos ver, del semi-feudalismo, de un artista que su trabajo consiste en comparar cuadros de la edad media y el siglo de oro con fotos de la prensa actuales. pero no me esperaba llegar a ingrid betancourt. supongo que lo terrible de esta historia es que te priven de libertad, 6 años o 6 horas como dice pon, pero casi prefiero no opinar, el resto me pareció el gran teatro de la política del teatro del mundo. seguro que tendremos tiempo de tratar el tema.

un abrazo.

CRISTINA dijo...

Pues sí, Capri, un post precioso, lleno de sentimiento y de verdad.
Interesantísimos los comentarios, el de Merche recordando a todos los que aún siguen secuestrados, el de Pon hablando de tantas mujeres en el mundo viviendo sin libertad, el de Eduardo, apuntando que por fin las FARC tienen por parte de todos el tratamiento que se merecen (no quiero mezclar temas, pero a ver cuando pasa los mismo con Cuba, con ETA y sus amiguitos...).

Muy bonito el post.

Lúcida dijo...

Me ha encantado de principio a fin.
Les han robado unos preciosos años de su vida, a ellos y a los suyos. Se lo quitaron todo.

Capri c'est fini dijo...

*Merche, gracias por el cumplido. Es cierto, quedan muchos todavía secuestrados. Pero alegrémonos por la liberación, se lo merece. Besos.

*Fernando, bienvenido a Capri. Un secuestro tan largo por fuerza debe acarrear secuelas. Me da mucha pena esa pobre mujer y el resto de personas que están en esa situación. Sólo podemos mostrar nuestra emoción con su liberación y que ella misma sirva de símbolo para otras personas. Un saludo.

*Eduardo, verdaderamente es desgraciado que alguien pueda justificar unos actos tan deplorables como los secuestros. Sin entrar en cuestiones filosóficas, creo que cualquier grupo pierde la razón cuando se deciden por presionar mediante el secuestro de gente inocente. Este es uno de estos casos, por mucha lucha marxista que tengan, lo que le han hecho a ese grupo de personas no tiene nombre. Un saludo.

*Pon, cuando vi sus primeras imágenes, sólo podía pensar que es lo que se le estaría pasando por la cabeza a Ingrid Betancourt. Esto no es el fin de las presiones mediante secuestro, sólo es un pequeño respiro. Como bien dices, hay mujeres, niños, ancianos, personas en general que viven las injusticias sin FARC pero sin poder acudir a nadie que les ampare. El mundo sigue siendo un asco. Qué le vamos a hacer. Besos.

*Anónimo: sin querer meterme en matices, cualquier situación de secuestro prolongado, seas Ingrid Betancourt o Pepito Péres, es igualmente injusta e inhumana. Luego está el resto de injusticias como dice Pon, pero alegrémosnos de esta pequeña victoria. Un saludo.

*Emily, es que una situación de esas... no se presta a tener muchos lujos. El aseo también es una necesidad masculina, querida... ¿Sabes que me parece indignante? Algunas opiniones medio irónicas que se han vertido sobre el aspecto de Ingrid. Hay que ser retorcido... como si hubiera estado de vacaciones en el Caribe... Un beso.

*Sí, Senses, hay tantos temas para tratar, todos relacionados con la libertad. Creo que ya hemos comentado algunas veces sobre la "supuesta" libertad en la que vivimos o creemos vivir, pero es que en el caso de los secuestros, los secuestrados se topan con la falta de libertad pura y duramente. Hablando de gestos políticos, ahora vemos como se reparten a Ingrid para hacerse la foto, ay Sarko, Sarko... Un abrazo.

*Cristina, me alegro que te haya gustado. Tengo amigos espabiladísimos y muy listos para que me hagan estos comentarios tan atinados. A mí también me gustaría algunos cambios de situaciones como las que citas... a ver para cuando. Besos.

*Lúcida, es cierto, no sólo es que le robaron la libertad sino la desgracia entera a ella y a los suyos. Por eso quise despedir el post con un buen deseo para su futuro. Besos.

pe-jota dijo...

Me alegré de la liberación, no tanto por el hecho de que una de las liberadas fuera Ingrid Betancour, sino por el simple hecho de la liberación de personas que habían sido privadas de su libertad de forma ruin y canalla, por otra parte sentí rabia y pena al ver la bajeza moral de los medios de comunicación, centraron todo el peso en la ex-candidata presidencial, olvidándose de los otros liberados, y dejando a los que quedan presos como una especie de comparsas, ahora parece que todo se acabó, ya no existen las FARC, y Colombia y su drama ha sido olvidado, es penoso.

panterablanca dijo...

Todos vivimos en nuestra realidad, y nos olvidamos de las realidades ajenas, hasta que de pronto el cuarto poder decide centrarse en una noticia, y todo son exclamaciones de sorpresa y adhesión moral con las víctimas, si las hubo. Hasta que de pronto eso deja de ser noticia, y los focos de atención se sitúan en otra parte. Así somos los humanos, consumistas por naturaleza, incluso de noticias frescas que alimenten nuestro morbo. Pronto nadie, excepto los implicados, recordará nada de esto. Es normal, los humanos somos así de limitados.
Pero mientras tanto, todos nos alegramos de la liberación de Betancourt y de los otros secuestrados, yo también. Debe ser algo tan horrible, eso de estar privado de la libertad, y de la presencia de los que más amas. Habrá sido una dura experiencia, pero por lo menos Betancourt, me dio la sensación viendo su cara, que había aprendido mucho de la vida. Lo que no te mata, te hace más fuerte, dicen. Pues me pareció que esa mujer reflejaba una gran fuerza moral.
Besos de pantera.

Capri c'est fini dijo...

*Pe-jota, son las típicas reducciones que hacen los medios de comunicación, yo ya ni me mosqueo. Está claro que el mismo calvario pasó Ingrid Betancourt que el resto de secuestrados. Que ya es mucho. Tampoco es cuestión de hacerla una mártir. Más que a Betancourt este post está dedicado a todas las personas que han sido privadas de libertad y luego la recobran. En cuanto a que las FARC están muertas, coincido contigo que no es así, aún queda mucho que hacer. Pero están perdiendo su legitimidad y eso es ya un paso. Un saludo.

*Pantera, es cierto como los medios de comunicación ponen el foco en una cosa y otra según les interese y nosotros seguimos esa luz. Hay conflictos eternos que los medios ni cubre, como la Guerra Civil de Somalia, donde no hay ni estado. Pero esta crítica a los medios no quiero que se confunda con la gran alegría que supone la liberación de los secuestrados por las FARC. Espero que tenga razón en que lo que no mata te fortalece, porque necesitarán mucha fuerza para superar el trauma. Gracias por tu reflexión. Besos desde Capri.

Lula Fortune dijo...

Muy emotivo este post. Me ha gustado mucho(como todos)pero además me conmueve cada uno de los días de esos seis años. ¿Podemos acaso imaginarlo? Las horas, los minutos, las estaciones, los meses repetidos hasta el infinito (ella no sabía cuándo la liberarían)sin esperanza. Debe ser una mujer muy fuerte, sin duda. y se merece un post tan precioso como le has dedicado.
Un abrazo.
PD:¿has leído "Crónica de un secuestro", de García Márquez?

Capri c'est fini dijo...

*Lula, gracias. Si te pones a pensar, la de días que son 6 años con sus noches, sin saber que va a pasar con tu vida. Yo no sé si Ingrid Betancourt era fuerte pero sí que sé que lo va a ser a partir de ahora, porque esa experiencia debe curtir y mucho. Claro que me he leído Noticia de un secuestro, soy fanático de GGM. He pensado mucho en ese libro escribiendo el post. Besos.

Caulfield dijo...

Me alegro mucho por ella y a la vez le deseo suerte al integrarse de nuevo con un entorno familiar al que lleva 10 años sin ver. Hijos que han crecido, marido... Se va a sentir extraña al principio.

Capri c'est fini dijo...

*Sí, Caufield, se sentirá extraña pero supongo que estarían tan deseosos de verla que no la dejarán sola ni un segundo. Va a necesitar apoyo para integrarse de nuevo a su vida. Hablando de vueltas, me alegro de volver a verte por aquí después de tu bíblico periplo. Un saludo.

atikus dijo...

Estupendo post, la verdad es que la libertad como la vida son bienes fundamentales, no se puede privar de ellos a nadie ni por una supuesta lucha política o de intereses económicos en la zona. La fuerza vital y entereza de esta mujer es quizás lo más impresionante.

Capri c'est fini dijo...

*Atikus, cualquier privación es injusta, pero como dices, la libertad y la vida deben ser los dos valores supremos que nunca deben ser condicionados por nadie. La pobre Ingrid ha descubierto con esta experiencia lo que es la entereza, la paciencia y la indignidad humana, entre otras cosas, que seguro que hubiera preferido no comprobar en su vida. Un saludo.

fire dijo...

que bonito post...
yo te diria..que ademas de todas las privaciones de libertad...hay otro tipo en el cual aceptas tu encieerro por respeto..por amor a unos hijos, por no herir a tu familia y por mil cosas mas..
siempre digo que lo que mas añoro en esta vida...es la libertad...porque nunca la he tenido..
nunca me he sentido libre...


un saludo ...
encantada siempre de perderme por tus letras....

Capri c'est fini dijo...

*Fire, la libertad, según creo yo es un concepto demasiado abstracto para disfrutarlo en el día a día, salvo que te ocurra algo como a Ingrid Betancourt, ella sí que debe ver el cielo más azul que la mayoría de los humanos. Gracias por el piropo. Un beso.