lunes, 15 de septiembre de 2008

Hormiguero

Habitaba la hormiga
allí tabique en medio,
y con mil expresiones
de atención y respeto
la dijo: «Doña hormiga,
pues que en vuestro granero
sobran las provisiones
para vuestro alimento,
prestad alguna cosa
con que viva este invierno».


Era un domingo con un sol resplandeciente y las cuatro paredes de mi casa, tristes y grises, me empujaron a la puerta. Quería estar sólo, así que una vez bajo el umbral, grité: "ahora vuelvo" y salí como alma que lleva el diablo por temor a una respuesta. Necesitaba el aire puro del campo y me dirigí a la afueras. Siempre voy allí cuando he tenido alguna duda que resolver, para que la Naturaleza me inspirara, no siempre con buena fortuna. Conocía una peña plana que, junto a un árbol, era el mejor sitio para pensar. Una vez allí, sumergido en mis cábalas, reparé en que, a mis pies, se alzaba un poderoso hormiguero. En su boca, el trasiego era frenético. Hormigas y hormigas entraban y salían nerviosas. Me imaginé su interior; salas repletas de hormigas, unas encima de otras. Hormigas obreras construían, sin cesar, más recovecos y reconstruían los destrozos causados por las lluvias del invierno. Las largas galerías congregaban a miles, millones de hormigas en su infinito ir y venir. Pequeñas hormigas infantiles aprendían el arte de recolectar comida o de excavar la tierra. En una sala majestuosa, la hormiga reina administraría los asuntos del hormiguero. Cercanas, vi otras entradas, con más y más hormigas. Entretenido con esto, la noche se me hizo encima y volví a mis cuatro paredes, tristes y grises. Allí, me esperaba mi mujer, con las antenas levantadas y las patas en jarra:
-¿Dónde has estado, holgazán? Me tenías preocupada.
-En la afueras, querida, he visto que están construyendo mucho por allí. Ya es hora de que dejemos el alquiler del piso y nos decidamos a comprar algo. Es una zona bonita. Mucha gente se ha mudado.

-¿Estás seguro? Contigo parado y mi trabajo en la empaquetadora de pipas, no sé si podemos permitírnoslo.
Abatí los hombros. Mi mujer tenía razón. La urbanización de las afueras estaba fuera de nuestro alcance: las cuotas de la hipoteca, la comunidad, los impuestos... Decidido, dejo la poesía definitivamente y mañana mismo, me pongo en serio a buscar trabajo. Date cuenta, muchacho, eres una hormiga adulta.

26 comentarios:

Justo dijo...

¡Qué sugerente!

La división de Samaniego entre cigarras y hormigas me parece tan acertada como la que hiciera Nietzsche entre dionisiacos y apolíneos: la vida disoluta, el desparrame, el goce de los sentidos, la no previsión ni ahorro, frente a la disciplina y las normas de conducta, la reserva, la distribución que proceda en cada momento del agua de nuestros manantiales.

Y ya, con respecto a las hormigas en sí, me interesan mucho, tanto que leí un libro monográfico, Viaje a las hormigas, en el que los especialistas cuestionaban que pudiera hablarse de ellas como seres diferenciados, siendo como estiman que son un todo indivisible, cada hormiguero, que como sabes es un sistema perfectamente organizado, próspero y contundente.. las hormigas son por definición colectivas y un poco comunistas, a pesar -o quizá por eso- de su férrea jerarquización.

Enhorabuena por una entrada tan bonita, en lo que dice y en lo que deja entrever.
Un abrazo

Lúcida dijo...

Una bofetada de realidad...
Siempre me llamaron la atención las hormigas, siempre me he preguntado cómo duermen, aún hoy no lo tengo demasiado claro, creo que entran en una especie de letargo...

Luz de Gas dijo...

Lo de meterse en un hormiguero es todo un ejercicio de destreza, aunque si no cabemos allí para ni vamos a caber nunca para que hacer ese esfuerzo.

Besos

pe-jota dijo...

Con un poco de suerte encontrará un trabajo basura con un sueldo basura para llegar al día 15 de cada mes y luego tirar de crédito para seguir engrosando los beneficios bancarios.

¡¡¡¡Viva la realidad!!!

Groucho dijo...

A MI EL TRABAJO QUE ME GUSTARIA, ANTES DE JUBILARME SERIA EL DE PELADOR DE PIPAS, SIEMPRE ME HE PREGUNTADO COMO PELAN LAS PIPAS QUE SE VENDEN PELADAS Y ME IMAGINO A ANCIANOS DESDENTADOS PELANDOLAS CON CUIDADO Y SIN PROBLEMAS PUES AL NO TENER DIENTES NOLAS ROMPEN.
SALUDOS....

LA FUSIÓN ENTRE LA FABULA Y LOS SUEÑOS, MUY ORIGINAL.

Anónimo dijo...

Siempre he querido ser probador de colchones. ¿Se estudia para eso?. ¿Hay trabajo de eso?. Estaría super bien. Soy un poco cigarra. Nunca me han gustado las hormigas.

Mi trabajo está bien, vocacional, y pagan más o menos. Ya me podrían subir el sueldo. Aunque las vacaciones están muy bien.

¿Las hormigas prueban colchones?¿O se los comen?. En fin. Muchos besos

dvd dijo...

Cigarros y hormigones. Esos son los que dirigen el mundo ahora mismo...

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

En efecto: las hipotecas matan cualquier utopía.
Muy bueno.

Homo-Sapiensis dijo...

Increible amigo esta metáfora, y tu capacidad de viajar para recrearlas. Muy bueno. Recibe un abarzo y mucha suerte ;)

nomolamos dijo...

ME encantan las hormigas, observarlas.
superguay, no me esperaba el final jejjejej
un besazo.

Sintagma in Blue dijo...

La poesía es un bonito paraguas mientras está lloviendo...

Capri c'est fini dijo...

*Justo, pues es curioso como podemos calificar a las hormigas de apolíneas y de comunistas. Creo que su organización inspira a muchas organizaciones humanas, porque es un animal muy interesante desde el punto de vista humano. Resulta que hormiguitas son los chinos del mundo animal (con respeto)... Un saludo.

*Lúcida, ¿no duermen las hormigas? Lo curioso es que las obreras que son mayoría no viven más allá de unas semanas. Enseguida son reemplazadas por otras... algo así como el despido libre. Besos.

*Luz, no cabemos físicamente en un hormiguero, está claro. Sólo hay que ponerse en la cabeza de una hormiga con problema de vivienda. Saludos.

*Pe-jota, el futuro de esta amiga hormiga no es muy halagüeño. Vive presionada por las deudas y sus intenciones y aceptará cualquier trabajo que se le presente. Como muchas otras... Un abrazo.

*Groucho, mira que me gusta a mí comer pipas, pero no sé yo si trabajar todo el día pelando pipas sin poder comertelas sería un buen trabajo. Es como la frustración infinita... Prefiero poner guindas en una fábrica de tartas... Saludos.

*Anónimo cigarril... lo de probador de colchones debe estar muy bien, aunque es algo que se mantendrá en secreto por las personas que lo son, porque es un trabajo muy goloso. Todos somos un poco hormigas y un poco cigarras, y está bien, tanto lo uno como lo otro en exclusividad daría muchos problemas. Y el que se queje más de su trabajoooooo..... Besos, M.

*DVD, ¿te imaginas a una descomunal hormiga reina sentada en el despacho oval? pues más o menos tiene ese poder. Además hay otros despachos interesantes para compañeros ambiciosos, por el gobierno del mundo debe ser un trabajo duro, duro, duro.... Saludos.

*Pedro, totalmente de acuerdo. Cuando Tomás Moro escribió la utopía no se percató de los peligros de las hipotecas... Un saludo.

*Homo, muchas gracias, eres muy amable. Un saludo.

*Nomolamos, me alegro mucho que te haya gustado. Espero que todo vaya bien por ahí con los nervios e imprevistos y todas esas cosas... Muchos besos y ánimos.

*Sintagma, estoy de acuerdo, pero a veces nos enfrentamos a algo más que a una lluvia de otoño... es más bien un huracán con vientos increíbles en el que un paraguas de poco sirve. Besos.

Lula Fortune dijo...

Siempre puedes hacer un casting para el programa de Pablo Motos ;)
Besos cigarriles.

panterablanca dijo...

Como dice la etiqueta, esta fábula es fabulosa, jijjijijijiji!!! Y si como dice Pe-jota, la hormiga encontrara un trabajo basura, quizá sería feliz. Las hormigas son muy felices en la basura :-)
Besos felinos.

Merche Pallarés dijo...

Gracioso y certero tu post sobre las hormigas. Tambien creo que a nivel humano los chinos (tambien con respeto) son los que mas se les parecen. Tambien son muy listas, no se meterían nunca en hipotecas impagables... Besotes, M.

desconvencida dijo...

Genial post, Capri... desde luego la de Samaniego es una fábula de lo más actual...

Capri c'est fini dijo...

*Lula, esta hormiga es más poética que humorista, no sé que tal se llevaría con Trancas y Barrancas. Besos televisivos.

*Pantera, pues no sé, la felicidad tiene poco que ver con el trabajo, aunque sin duda ayuda. Las deudas, las hipotecas y demás no son precisamente ningún antidepresivo. Pobre hormiga... Besos.

*Merche, pues tienes razón. Es esa filosofía comunista que comparten con las hormigas... ¿es el momento de ponernos a emular a los chinos? No, por Dios... Besos.

*Desconvencida, es lo que tienen los clásicos, que se van renovando con el paso del tiempo. Samaniego y sus fábulas aparentemente infantiles encierran mucha sabiduría. Besos.

pon dijo...

Bueno, todos los seres humanos somos muy hormigas y yo creo que por eso nos fascinan. Personalmente me ponen nerviosa y agradezco que sean minúsculas. Pero cualquiera de nosotros, sin ser chino, estamos todo el dia subiendo y bajando túneles, entrando en cavernas, viviendo apiñados, moviéndonos entre miles de semejantes, corriendo en todas direcciones....lo dicho, menos mal que son chiquititas.

Juan Miguel dijo...

Dejando a un lado mi repulsión visceral hacia los insectos, sobre todo aquellos de tamaño medio y grande (no es el caso de tus pequeñas amigas), me ha resultado interesante y graciosa a partes iguales tu entrada de hoy.

Interesante por la sabia utilización de la fábula donde las hormigas son ejemplo curioso de la organización en el trabajo, y graciosa porque con mis respetos al final de tu relato dejas caer quién es la cigarra y quién la hormiga macho en tu propio hormiguero, ¡jeje! Un abrazo.

Capri c'est fini dijo...

*Pon, exactamente era eso lo que quería expresar. Todos somos hormigas, vivimos como hormigas, en las afueras de la ciudad hay enormes hormigueros de pisos y pisos. Esta pequeña hormiga de la fábula es más humana que muchos humanos que conozco. Besos.

*Juan Miguel, bueno, me alegro que no te haya repugnado el relatito de insectos... Todos somos hormigas, pero también cigarras. Unas veces más una cosa y otras veces más otra, pero son dos roles que interpretamos a diario en la vida real. Hoy me he levantado cigarrón, mañana ¿qué será? Saludos.

urodonal dijo...

..... ¿Y el Pocero qué es entonces? ¿Un oso hormiguero?
;)

Capri c'est fini dijo...

*Urodonal, jajaja, el Pocero, qué personaje!!!! Seguro que llenaría de hormigueros hasta el parque de Doñana...

senses or nonsenses dijo...

...y los que tenemos un poco de hormiga y bastante de cigarra?

un abrazo.

Capri c'est fini dijo...

*Senses, todos somos un poco cigarra y un poco hormigas, lo duro es ser una cosa en exclusiva. Sigue disfrutando, cantando y bailando, pero procura guardar algo para el invierno. Un abrazo.

eva al desnudo dijo...

Has estado brillante Capri, muchas veces se confunde el defender, digamos el querer vivir, de lo que realmente nos gusta, trabajar en lo que nos sentimos verdaderamente realizados, sea la poesia o dando clases de expresion corporal, como un gesto de holgazaneria que nos convierte en cigarras.
Y con todos mis respetos hacia ellos, los hormigueros me recuerdan a los chinos.
¿Qué queda entonces, cuando no queda tiempo para nosotros?

Besos fifty fifty

Capri c'est fini dijo...

*Eva, mucha gente lo piensa y lo siente, pero yo siempre me digo que el que crea que el trabajar en lo que siempre has querido en detrimento de algún otro trabajo "de subsistencia" es de holgazanes, es porque tiene unas miras muy, muy cortitas... Besos de cigarra.