jueves, 12 de marzo de 2009

La ventana indiscreta

Nos hemos convertido en una raza de mirones. Lo que deberían hacer es salir de sus casas y mirarse hacia dentro para variar.



Día 1. Hace calor y encima tengo escayolada toda la pierna. Reposo y más reposo, y paciencia, me prescribió el médico. Y poca cosa más puedo hacer. Supongo que unas semanas sin trabajar pueden ayudarme a desconectar algo. Pero me aburro, no estoy acostumbrado a estar entre las cuatro paredes de este apartamento, que ahora se me antoja diminuto. Como estamos en plena ola de calor, las ventanas siempre están abiertas, como las de todos. Por ellas, veo todo el vecindario. Amas de casa haciendo sus faenas, chicos escuchando música, gente viendo la televisión. Rutina y rutina encerrada en sus casas. Y un par de tortolitos...

Día 2. El calor persiste. Después de un buen rato sin gran cosa que hacer, decido ver que hay de nuevo tras las ventanas de mis vecinos. La que ayer barría la casa, hoy hace la comida. Música alta en otro apartamento. Y el matrimonio de enfrente discute a gritos, aunque la atronadora potencia de la música ahoga sus palabras. Ella está metida en cama, igual que ayer. Debe estar enferma. Él llega al cuarto y comienza la trifulca. Ella ríe histérica, él golpea la cómoda del dormitorio. Se cruzan gestos y él sale dando un portazo como alma que lleva el diablo. Ella se lleva las manos a la cabeza en señal de dolor.

Día 3. La escena del matrimonio se repite con iguales consecuencias. Pasa algo en ese piso. Mientras alrededor, todo sigue igual. Duermo y como. Me aburro.

Día 4. ¿Dónde está ella? Ha desaparecido. Es extraño. ¿A dónde ha podido ir una mujer enferma? Quizá al hospital. Él se ve nervioso. Da vueltas por su casa, sin rumbo fijo. Y de repente, le veo envolver algo en papel de embalar. Parecen una sierra y un cuchillo grande, como de carnicero. No, no. No puede ser. Con ello hace un paquete que deja sobre la encimera de la cocina. Se marcha al salón. Apaga la luz pero sigue ahí. Veo el rojo incandescente de su cigarrillo. ¿Qué tipo de persona fuma a oscuras? Sólo un sospechoso.

Día 5. Su actividad se vuelve frenética. Ha traído cuerdas y está haciendo las maletas. Piensa dejar el piso porque lo ha empaquetado todo. Una vecina me ha chivado que su esposa se ha ido de viaje y que él se encontrará con ella más tarde debido a su trabajo. Bonita coartada. Sigue el trasiego. De repente coge un bolso de mujer. ¿Qué saca? Son joyas. Ninguna mujer se iría de viaje sin sus joyas. Se las guarda en el bolsillo del pantalón. No puedo llamar a la policía. No tengo pruebas.

Día 6. Habla por teléfono constantemente. Parece que alguien le espera. ¿Un cómplice quizá? Una empresa de transporte se ha llevado hoy un baúl grande de su casa. Voy a poner a prueba sus nervios con algo sencillo. Escribo una nota y la guardo en un sobre. Pido amablemente a una vecina que lo eche por debajo de su puerta. Cuando se da cuenta, abre el sobre y lee: ¿Qué has hecho con ella? Su cara se nubla en un instante. Mira hacia todos los lados sin saber quien se lo ha enviado. No puedo aguantar la excitación y casi tengo medio cuerpo fuera de mi ventana. No puedo perderme los detalles. Él se gira y me ve. Nuestras miradas se cruzan en un segundo eterno. Sale apresurado por la puerta. ¡Oh Dios mío! Creo que viene a mi casa...

Lo que se ve a través de una ventana puede ser espectacular. Arrasa con nuestra capacidad de discreción y activa toda nuestra curiosidad. Es como observar una obra de arte. Puede que la vida en sí de nuestros vecinos no sea demasiado interesante, pero el hecho de observar sin que lo sepa el que está siendo observado, es tremendamente atractivo. Dicen que sólo somos nosotros mismo en la soledad de nuestra casa, tal es el nivel de disfraz que usamos en nuestras relaciones con otras personas. Ver esa naturaleza real en la confianza de un hogar es el interés de espiar a través de una ventana. Desde que se estrenó La ventana indiscreta (Alfred Hitchcock, 1954), las ventanas se han ido multiplicando. Si queremos estar al día, ya no basta el visor de la cámara que usaba L. B. Jefferies (James Stewart), ni la inocente sagacidad de Lisa C. Fremont (Grace Kelly). Es mucha la curiosidad que saciar y millones de ventanas se muestran a nuestro alrededor. Todo un gran vecindario global en el que hay misterios, matices, miserias y alegrías, nacimientos y por supuesto, sangre y muerte. Ni siquiera basta una vida para conocer todos los detalles de lo que pasa tras una ventana. Por mi parte, sigo espiando por la mía en busca de algo interesante que me saque de la rutina.

31 comentarios:

troyana dijo...

Siempre pensado que cuando una persona vive a expensas de los chismes ajenos,y se alimenta de sus idas y las venidas,rumores,críticas y "corrillos",es porque realmente mira hacia sí mism@ y encuentra poco o nada.
Un abrazo

Suel dijo...

En esto del espionaje de los vecinos pasa un poco como con el ertismo: lo interesante no es lo que vemos, sino lo que nos están escondiendo, o mejor aún, lo que imaginamos que nos están escondiendo.

Merche Pallarés dijo...

¡Qué gran pelicula! Aunque debo de ser una excepción en eso de observar a los vecinos ya que el cotilleo no me atrae en absoluto. Yo nunca me hubiera enterado de ese crimen... Besotes, M.

borraeso dijo...

Lo que estamos haciendo ahora es indiscreción... no observo la vida de mis vecinos como James pero sí me conecto a Internet y doy una vuelta por el vecindario...

Las ventanas de casa para que entre luz, y ahora, con la primavera, más...

Un beso.

El futuro bloguero dijo...

En el año de la astronomía, un telescopio es un buen instrumento, aunque no sea más que para espiar a la vecina, como hacía el Pinguino en mi ascensor con un telescopio japonés...

Maribel dijo...

Hola!
hace días que sigo tus entradas, y hoy me he decidido a escribirte ... me ha encantado la transcripción de la pelicula ... yo creo que una crítica muy grande a la indiscrepción ... aunque James lo haga por aburrimiento ...
La entrada del crítico ha estado genial ... la leí dos veces, bien hecho. Seguiré viendo si encuentras a capri ... seguro que volverá ... ya lo verás ...
Saludos,
Maribel.

Capri c'est fini dijo...

*Troyana, la curiosidad y el cotilleo nace de una raíz común, pero se diferencia en sus intenciones. La curiosidad es sana, blanca y el cotilleo ruin y negro. La persona que se refugia en el cotilleo está hueca por dentro, estoy de acuerdo. Un beso.

*Suel, perfecta comparación. Lo que se insinua, lo que se deja entrever es lo que más suscita la curiosidad. En La ventana indiscreta el protagonista no ve el crimen, sólo se lo imagina a base de pequeños detalles altamente sospechosos. Besos.

*Merche, es una película extraordinaria sí. Y en cuanto al cotilleo vecinal, a mí tampoco me interesa demasiado, en eso no eres excepcional. No creo que esa falsa máxima que dice que todos somos cotillas por naturaleza. Además como he dicho antes, no es lo mismo se curioso que ser cotilla, hay una fuerte diferencia de intenciones entre ambos. Besotes.

*Borraeso, precisamente eso quería explicar en el post. Internet ha venido a saciar nuestra curiosidad de información convirtiéndose en una enorme ventana indiscreta en la que cada dato por pequeño que sea se puede encontrar. Y es mucho más interesante que espiar a los vecinos, por lo menos a los míos... Un beso.

*Futuro bloguero, jejeje, la astronomía, esa ciencia tan seria y sesuda también puede servir a los fines más cotillas del mundo... Un telescopio y una ventana son de lo más sugerente. Un abrazo.

*Maribel, no busques ninguna razón especial para escribir y comentar, hazlo simplemente cuando te apetezca. Bienvenida a este largo viaje en busca de una nueva isla. Capri no volverá, te lo aseguro, pero conservo en mi memoria nítidamente cada roca de su costa. Gracias por tus palabras, me alegro de que te hayan gustados esas dos entradas. Un beso.

calamarin dijo...

Precisamente la he visto hace poco, ya casi no recordaba nada...Alfred Hitchcock era muy grande. Pero sabes, uno de los detalles que menos me gusta de esta peli es la poca pasión, casi indiferencia que muestra el personaje de James Stewart, por el de Grace Kelly (que esta realmente radiante)Sobre Hitchcock siempre pesó el rumor de ser misógino... ¿sera cierto?

CRISTINA dijo...

Genial el post y genial la película. Es una de mis favoritas de Hitchcock.
Y pensando en ventanas y en personas a través de ellas, ¡¡Edward Hopper!!

Saludos, Capri

Stanley Kowalski dijo...

La película, una obra maestra, imposible no verla. Respecto a la ventana, yo creo firmemente que todos llevamos un voyeur adentro. Me gustó mucho el enfoque que le diste al filme y el texto de la ventana, impecable.

BESOS Y BUEN FINDE.

NOMO dijo...

todo depende con los ojos que mires....... una ventana siempre es una entrada de luz.....
muchos besos....

panterablanca dijo...

Genial película. Yo soy muy curiosa, pero es que la curiosidad es lo que nos hace aprender.
Besos selváticos.

delavidayotrosviajes.blogspot.com

M.Eugenia dijo...

Una gran película y en cuanto a lo de espiar, me llamó mucho la atención que en Amsterdam la gran mayoría de las casas no tienen ni cortinas ni persianas.
Saludos

нαмℓєт dijo...

quizás por eso hayan creado los 'reality', no lo sé, puede q' si, puede que no. Lo cierto es q' la mayoría somos bien voyeristas. O miramos x una ventana o en un parque observamos y casi siempre es a otro ser humano. Es curioso, con eso de mirar mejor hacia nuestro interior me da para reflexionar q' a veces es también gratificante mirar lo q otros no miran, como una vieja casa colonial o algún hotel gótico en aires de jubilarse, o simplemente un letrero o una flor, o quizás un árbol... eso hago a veces. pero la curiosidad de la gente es mayor por lo visto, claro ! nuestra imaginación es vasta. Me acordé de la peli q protagonizó el actor q hacía de 'Superman' q murió... en fin, creo q ' ahora además de las ventanas 'reales' están también las ventanas 'virtuales'. la internet se ha vuelto un medio bien voyerista también,no crees ? pero nada es como esa sensación q describes, como mirar una escultura o una pintra.

Un abrazo !

Capri c'est fini dijo...

*Calamarín, estoy contigo, Alfred Hitchcock es muy grande y no sólo se puede comprobar en esta película, sino en muchas otras. A mí me gusta la desapasionada relación Stewart-Kelly, parece como si a él le interesara más el asesinato que ella y sólo cuando ella se involucra, él la mira con ojos tiernos. Lo normal hubiera sido que se quisieran apasionadamente como en todas las películas de Hollywood, pero, señor, esto es Hitchcock. Un saludo.

*Cristina, también es una de mis favoritas, junto con Vértigo (otro monumento). Bueno, toda la pintura es como mirar por una ventana (además con marco) pero sin duda has dado un buen ejemplo del golpe de vista en un segundo: Hopper. Sin duda, el pintor estadounidense más interesante... Un beso.

*Stanley, cuando uno se inspira en los grandes, es fácil hacer un textillo. ¿Todos llevamos un voyeaur? Bueno, supongo que en mayor o menor medida es así. Aunque lo realmente relevante de esto, es la importancia que le des a lo que ves que puede ir de inocente miradita a enfermiza pasión. Un abrazo.

*Nomo, bonita imagen, una ventana es sólo una entrada de luz. Muy simbólica si piensas que la luz es vida y conocimiento. Pero más allá de filosofías, realmente depende de los ojos del que mira... como tantas cosas que se completan cuando otras personas lo descubren y ven: un blog, mismamente. Un beso.

*Pantera, es que los felinos siempre son muy curiosos. Yo también lo soy, y además sostengo que es una cualidad muy sana. Por la curiosidad he aprendido algunas cosas impensables, no todas útiles, eso es cierto, pero tremendamente inspiradoras. Un beso.

*M. Eugenia, también pasa en Londres y en otras ciudades del norte... pero es por la luz. Como le es escasa, deben aprovechar el mínimo rayo que alumbre sus vidas. Cuando ves la película, justifican esta falta de pudor sin persianas a una ola de calor. Aunque pensándolo bien, yo tampoco uso mucho mis persianas... ¿estaré siendo observado? Un beso.

*Hamlet, la televisión e internet parten de la idea del voyeurismo, está claro. Ver en casa de uno lo que pasa en el mundo sin el más mínimo esfuerzo es saciar nuestra curiosidad mirona. Y observar una obra de arte también tiene una idea muy similar. Fíjate, ves y admiras lo que autor vio y admiró y decidió plasmar. Son pequeñas imágenes fijas que perviven con el paso de los años. Ya sé que el arte es mucho más que eso, pero la idea de partida es común. Muy interesante la idea de las cosas que pasan desapercibidas por todos y sólo miran algunos ojos despistados. A mí me gusta sentirme especial fijandome en detalles imperceptibles. Es parte de mi curiosidad, ya no sé si malsana o no. Inspirador comentario, querido Hamlet. Un abrazo.

Daniela dijo...

La verdad me da miedo imaginar que vería por la ventana o la cerradura de mis vecinos, esta gente a quienes creo tan normales y corrientes. Mejor seguimos con nuestras amistades de pasillo :-)

RFP dijo...

Grandísimo director y grandísima película, que hace demasiado que no veo, por otra parte.
Respecto a las ventanas... mi salón tiene unos fantásticos ventanales de casi 3 por 3, y tengo el ordenador al lado... y uno es muy cotilla, pa qué engañarnos...

Vivian dijo...

Muy buena la entrada, me encantó la idea de estructurarla por días.
Respecto a tus reflexiones sobre la misma, estoy bastante de acuerdo contigo, aunque mi curiosidad siempre me ha llevado más a conocer la vida de personas que me interesan por su obra como actores, escritores, científicos, que sobre la vida de personas anónimas con las que no tengo ninguna relación.

Un beso

pe-jota dijo...

Obviamente gran película, gran director, excelente interpretación y un minucioso análisis del chafardero que por naturaleza todos llevamos dentro, lo interesante son los límites, nuestros propios limites que vienen marcados ya no por la curiosidad innata, sino por el deseo de inmiscuirnos en la vida de los demás llegando a vivir falsas vidas basadas en las de los demás.

el centollo mecánico dijo...

¡Magnifica pelicula! pero debo de reconocer que soy mas de La soga....un saludo paisano

@ELBLOGDERIPLEY dijo...

¡Hola! Fabulosa peli, la verdad. Y bueno, también hay que tener buenas vistas, sin duda.
No sé, siempre me he imaginado qué haría "el espía", ó el voyeur, cuando descubre que a su vez es observado.
También hay algo tremendo en los voyeurs que miran vidas ajenas, y es la falta de una vida propia ¿No? O que se aburren. En realidad están pendientes de observar siempre otras vidas...Pero todo el mundo tiene un mirón en potencia dentro, desdeluego, y mucho visillo y mucha cortina, lo que hay:-)
Un abrazo.

Capri c'est fini dijo...

*Daniela, es cierto, nunca sabes que es lo que te puedes encontrar. Las vidas corrientes, a menudo, esconden escabrosos secretos. Yo también soy de amistades de pasillo y hablar en el ascensor del tiempo que hace, etc. Un fuerte abrazo.

*RFP, pues si hace tiempo que no la ves, ¿a qué esperas? Es de esas películas que por más que ves, nunca te cansa, aunque sepas como va la historia y como termina. Uy, ventanales, pues cuida de que no te pesquen espiando o incluso vigila que no te vigilen a ti, jejeje... Un fuerte abrazo.

*Vivian, una gran película, sí... ya ves que a veces me gusta estructurar los relatos de formas diferentes. Y en cuanto al tema, lo bueno de la curiosidad es que apenas tiene límites. Yo también procuro saciarla con personas que merecen la pena, como muy bien dices. Y aunque hay que luchar contra la mediocridad, hay veces que la gente anónima te da grandes sorpresas. Sí, sí, ese señor/a que nunca te había dicho nada, puede tener una historia interesante que contarte. Muchos besos.

*Pe-jota, como casi todo el problema está en el exceso. Ser tremendamente curioso puede dar muchos problemas porque nos hace vivir una vida que no nos corresponde, vaciando la propia. Y al final te das cuenta de que está vacío y contra ese vacío es difícil luchar, porque se va llenando muy lentamente en el tiempo. Hay que curiosear y conocer, pero hay que vivir, no me gustaría ser solamente un observador. Un abrazo.

*Centollo, es lo bueno que Hitchcock tiene para dar y regalar... yo prefiero esta, Vertigo y Psicosis... son mi trilogía hitchcockniana. Un saludo, paisano.

*Ripley, lo bueno que tiene Hitchcock es que suele hacer protagonista de sus películas las obsesiones más enfermizas, parte de la naturaleza humana, como la curiosidad malsana o voyeurismo. En la misma esencia del voyeur está que no te pesquen, porque si no se pierde la gracia, no crees? De todos modos y salvando ciertas vecinas que he conocido, no creo que nadie se dedique por completo a espiar, olvidando su propia vida. Aunque puede llegar a empobrecerla mucho... que no nos pase...jejeje Un saludo.

Madame X dijo...

Ay, cómo me gusta esta peli. De tanto en tanto, la vuelvo a visionar.

Quién no haya observado al prójimo que tire la primera piedra... A lo mejor, Capri, lo que necesitas es un buen teleobjetivo para descubrir algo interesante. Y no es la vecina de enfrente, sino otra que está un poco más allá... ;-)

desconvencida dijo...

Muy buen homenaje el tuyo a esta gran película de Hitchcock, Capri...

James Stewart y su kilométrico objetivo, que los analizadores más freudianos de Hitchcock ven como la prolongación de su... masculinidad :D

Capri c'est fini dijo...

*Madame X, muy buena peli, en cada visionado ves detalles nuevos que no advertías anteriormente. Yo no podría tirar piedra ninguna... pero sí que es cierto que a veces tengo el teleobjetivo un poco desenfocado y no me entero de lo que ocurre ni enfrente, ni un poco más allá... Un beso.

*Ay Descon, ya sabía yo que esta te gustaba, mi hitchcockniana amiga... Bueno, hay interpretaciones muy malvadas, jejeje. Eso sí, el rechazo velado a la guapísima Grace Kelly sí que me parece sospechoso. Pobre James!!! Un beso.

senses or nonsenses dijo...

NO vemos las cosas tal como son, sino tal como somos..

pues yo creo que La ventana indiscreta habla de sexo, como todas las del maestro de esa época.
y como no puede hacer nada de nada, está impotente (en la silla de ruedas), pues tiene que mirar. la fractura en la p...ierna, fálica, fálica, y grace kelly, objeto de deseo inalcanzable. (quién me manda a mí hacer análisis después de levantarme de una larga siesta?)

un abrazo.

Capri c'est fini dijo...

*Pues, Senses, si no vemos las cosas como son sino como creemos que son, tu análisis de La ventana indiscreta te convierte directamente en un obseso sexual, jajajaj... En serio, creo que Hitchcock disfrutaba de esos pequeños detalles que desconcertaban al público. James Stewart no se muestra muy interesado en una arrebatadora Grace Kelly y lo hace precisamente para que nos llame la atención. De todos modos, hay mucho de psicoanálisis en su obra... no sé si quería incidir en el aspecto fálico de un teleobjetivo, pero me encanta sacarle significados ocultos a las películas.

Un fuerte abrazo.

senses or nonsenses dijo...

exacto, como no puede follar, tiene que mirar. compulsivamente.
no es que lo diga yo, desde Vértigo hasta Marnie habría que tener muy en cuenta la lectura psicoanalítica para ver que se esconde detrás del "suspense".
no me gusta demasiado enlazar posts anteriores, ya están las etiquetas, pero me ha parecido oportuno (perdona) pasarte este post sobre Los pájaros, ...que todavía no nos conocíamos.
http://unviajeimposible.blogspot.com/2007/03/los-pjaros-la-ley-del-deseo-segn_28.html
espero que te guste.

un abrazo.

Capri c'est fini dijo...

*Senses, Hitchcock es una fuente de detalles interesantísimos, un auténtico maestro de mantener la atención al espectador, usara o no psicoanálisis de por medio, que queda claro que sí. Me ha gustado mucho tu post, muy interesante y explicativo. Te contesto en él.

Un fuerte abrazo.

Sylvia dijo...

Simplemente magistral el film..
Me ha gustado pasaearme por Capri

saludos desde Valencia

Capri c'est fini dijo...

*Sylvia, magistral, creo que es una joya de la historia del cine en cuanto a la forma y al tema.

Esta isla está abierta a tus paseos todas las veces que quieras.

Un fuerte abrazo.